El artista hondureño presentó su obra en Espacio Ronda, llevando las raíces del pueblo misquito al corazón cultural de España
En el corazón de Madrid, el artista hondureño Erick Álvarez presentó su propuesta pictórica junto al colectivo AKIN ART & African Cultures, en una muestra realizada en Espacio Ronda, ubicado en Ronda de Segovia 50, metro Puerta de Toledo.

Álvarez es originario del departamento de Gracias a Dios, en la región de La Mosquitia, y pertenece al pueblo indígena misquito, uno de los grupos étnicos con mayor riqueza cultural en Honduras. Desde esa raíz nace su obra: una pintura profundamente conectada con la memoria de su tierra, las historias familiares y la forma en que su comunidad entiende la vida, la naturaleza y el mundo espiritual.
El joven artista —quien también firma como Claif— no solo pinta cuadros; crea relatos visuales cargados de identidad. Sus obras reflejan recuerdos transmitidos por su abuela, escenas que surgen en sueños y figuras que aparecen de manera inesperada en su día a día. Cada personaje parece formar parte de una conversación íntima que luego cobra vida sobre el lienzo.
Su proceso creativo es espontáneo. Comienza manchando la superficie y, a partir de ahí, observa cómo emergen líneas y formas que lo guían. Para él, la pintura es un descubrimiento constante, un misterio que se revela paso a paso. Existe además una conexión directa entre su estado de ánimo y los colores que utiliza, logrando composiciones intensas, orgánicas y llenas de movimiento.



La exposición en Madrid significó un paso importante en su carrera. En el marco de AKIN ART & African Cultures, asociación que promueve en España distintas expresiones artísticas vinculadas a África y sus raíces culturales, Álvarez aportó una mirada latinoamericana que dialoga con otras memorias de resistencia, tradición y herencia ancestral.

En la muestra también participaron Marian Davies, Montserrat Anguiano, Pocho Guimarães, Amadou y Bassine Sall, Nafissatou Camara, Yarro B., Pedro Betancourt y Paloma Etienne, quienes compartieron espacio en un encuentro multicultural donde cada artista presentó su propio universo creativo.
Para Erick Álvarez, pintar es una forma de honrar a su pueblo. A través de cada obra, busca que el espectador descubra nuevos detalles con cada mirada: figuras ocultas, emociones cambiantes, texturas que invitan a detenerse. Su arte no se limita a la estética; es un acto de memoria y representación.


Desde Gracias a Dios hasta la capital española, el artista hondureño demuestra que el talento y las raíces indígenas de Honduras pueden resonar en escenarios internacionales. Su presencia en Madrid no solo visibiliza su trabajo, sino también la riqueza cultural del pueblo misquito, llevando su identidad más allá de las fronteras y reafirmando que el arte es un puente capaz de unir continentes.
Nota escrita por:
Jahir Castro Viagarza
Periodista corresponsal de MetroTV en España






















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