Una creciente ola de inseguridad está afectando gravemente al sector del transporte público de taxis en Choluteca. Conductores con décadas de experiencia han expresado su profunda preocupación ante lo que describen como una infiltración criminal en el gremio, facilitada por la ausencia total de controles estrictos y registros actualizados por parte de las autoridades competentes.
Algunos veteranos del volante con más de 36 años de servicio activo, aseguran que la situación actual es completamente inédita en la historia reciente de la ciudad y lamentan que hechos delictivos que antes no ocurrían ahora se repitan con frecuencia alarmante.
Entre los casos más recientes destacan un caso donde ocurrió un asalto y robo de la unidad con placa taxi 063 durante las últimas horas, que permanece desaparecida tras ser interceptada por desconocidos, y otro incidente violento registrado en el taxi 386.
Los taxistas relatan que salen diariamente de sus hogares sin tener la certeza de regresar con vida, ya que en las calles puede suceder cualquier cosa.

Los trabajadores del volante señalan que la falta de filtros rigurosos para ingresar al gremio ha permitido que “cualquiera taxee” sin mayores requisitos. Anteriormente, el Instituto Hondureño de Transporte Terrestre realizaba un censo detallado de conductores, se exigían charlas de relaciones humanas, revisión exhaustiva de antecedentes penales y la exhibición obligatoria del carné de la Dirección Policial de Investigaciones visible en el parabrisas, con nombre y apellido del conductor para que los usuarios pudieran identificarlo fácilmente.
Ahora, según denuncian, todos esos mecanismos de control han desaparecido por completo, lo que facilita la entrada de personas con intenciones delictivas.
La proliferación de nuevos conductores, impulsada principalmente por la escasez de empleo en la zona, ha generado una “flota” de operadores que los taxistas diurnos desconocen por completo. Especialmente preocupante resulta el grupo que labora en horario nocturno y de madrugada, que representa cerca del 50% del rubro.
Aunque existen varias organizaciones gremiales dispuestas a colaborar y ayudar a sus afiliados, la membresía es bastante disimulada y muchos conductores, sobre todo los de turno nocturno, no participan activamente en las reuniones ni en las actividades del sector, lo que dificulta aún más el control y la identificación entre compañeros.

Ante esta realidad crítica, los taxistas hacen un llamado urgente a las autoridades para que tomen medidas inmediatas. Solicitan a la Policía Nacional y a la Dirección de Investigación que trabajen de forma coordinada, tanto de día como de noche, para organizar el sector y establecer un registro claro de quién opera cada unidad y cuáles son sus antecedentes.
Al Instituto Hondureño de Transporte Terrestre le exigen retomar el censo real de conductores, la identificación obligatoria y la verificación estricta de requisitos previos al ejercicio de la actividad. También piden a la DPI que restablezca los controles que garanticen que solo personas sin antecedentes penales puedan manejar taxis en la ciudad.
Los transportistas enfatizan que estas acciones son necesarias para frenar la infiltración criminal que está manchando el prestigio del transporte público en Choluteca y poniendo en riesgo tanto a los conductores honestos como a los usuarios.
En un contexto donde la inseguridad en el sur de Honduras sigue en aumento, con incidentes que incluyen volcamientos de vehículos vinculados a asaltantes disfrazados de taxistas y otros delitos relacionados con el transporte, el clamor de los obreros del volante pone de manifiesto la urgencia de implementar medidas concretas y efectivas antes de que la violencia escale aún más y afecte de manera irreversible al gremio y a la economía local.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido una respuesta oficial ante estas denuncias públicas. Sin embargo, el testimonio de los taxistas, recogido por Metro TV, deja claro que el sector exige acciones inmediatas para recuperar la seguridad, el orden y la confianza en un servicio esencial para la movilidad de la población en La Sultana del Sur.















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