Irán anunció este sábado que ha vuelto a imponer un “control estricto” y ha cerrado nuevamente el estrecho de Ormuz, apenas un día después de haber declarado su reapertura total al tráfico comercial. La medida se toma como respuesta directa al mantenimiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes.
Según un comunicado del Cuartel General Central Jatam al Anbiya de las Fuerzas Armadas iraníes, difundido por la agencia Tasnim, “el control del estrecho de Ormuz ha vuelto a su estado anterior y esta vía estratégica se encuentra bajo una estricta gestión y control por parte de las Fuerzas Armadas”. El portavoz, teniente coronel Ebrahim Zolfagari, indicó que la decisión responde al “incumplimiento de compromisos” por parte de Estados Unidos, que se niega a levantar el bloqueo marítimo pese al alto el fuego vigente.

El viernes 17 de abril, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí (o Araghchi), había anunciado que el estrecho quedaba “totalmente abierto” al paso de todos los buques mercantes durante el resto del período de alto el fuego con Estados Unidos (que expira el próximo miércoles). Esta declaración generó un fuerte optimismo en los mercados: las bolsas subieron y el precio del petróleo cayó bruscamente.
Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump aclaró que el bloqueo naval de Estados Unidos a los puertos iraníes se mantendría “plenamente en vigor” hasta que se avance en un acuerdo más amplio, incluyendo temas nucleares. Ante esta posición, Irán revirtió su decisión y restableció las restricciones.

Reportes indican que lanchas de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) dispararon contra un petrolero en el estrecho, según alertas de la organización marítima británica UKMTO. Buques mercantes han recibido mensajes por radio VHF advirtiendo que “ningún buque de cualquier tipo o nacionalidad” puede pasar y que el estrecho está “completamente cerrado nuevamente”.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo: por allí transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial y una parte importante del gas natural licuado. Cualquier interrupción prolongada podría disparar los precios del crudo por encima de los 100 dólares por barril y generar graves consecuencias para la economía global.

Esta es la segunda vez en pocos días que Irán impone restricciones al paso por Ormuz en medio de la crisis desatada por la guerra con Estados Unidos e Israel. Anteriormente, Teherán había condicionado el paso seguro a buques de países que expulsen a los embajadores de EE.UU. e Israel, permitiendo libre tránsito solo a naciones como China, India y ciertos envíos de Arabia Saudita hacia India.
Hasta el momento, el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) no ha emitido un comunicado oficial sobre los últimos eventos, aunque mantiene operativo el bloqueo a los puertos iraníes. El presidente Trump ha sido consultado sobre la situación y se espera una respuesta en las próximas horas.

La tensión en el Golfo Pérsico vuelve a escalar en un momento clave, cuando se preparan posibles negociaciones entre Irán y Estados Unidos para los días 20 y 21 de abril. Cualquier prolongación del cierre de Ormuz podría tener un impacto inmediato en los precios de los combustibles a nivel mundial y complicar aún más las conversaciones de paz.
Las principales potencias y organizaciones marítimas internacionales siguen con atención los movimientos en la zona, mientras cientos de buques petroleros permanecen a la espera o han modificado sus rutas, incrementando costos y tiempos de transporte.
Esta nueva crisis en el estrecho de Ormuz demuestra la fragilidad del alto el fuego actual y el alto riesgo geopolítico que representa esta vital arteria energética para la estabilidad mundial.






















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