El sector ganadero del sur de Honduras vive una de las peores crisis en años debido a la intensa sequía provocada por el retraso de la temporada lluviosa y los efectos del fenómeno de El Niño.
Ganaderos de la región sur describen un panorama crítico: animales estresados, deshidratados, desnutridos y en muy malas condiciones físicas. “Ahorita la ganadería no está en el plano de la productividad. Nuestra meta es mantener de pie y vivo al ganado”, señaló Mario Argeña presidente de la Asociación de Ganaderos de Choluteca (AGACH).

La situación se agrava porque el invierno anterior (2025) fue muy malo, lo que provocó que la producción de forrajes (maíz, sorgo, pasto maralfalfa, pasto Cuba 22 y caña) se redujera a casi la mitad. A esto se suma la ausencia de lluvias, cuando normalmente los chubascos comienzan a principios de mayo. A fecha de 20 de mayo, aún no se registran precipitaciones significativas.
Las altas temperaturas, que han alcanzado hasta 48 grados Celsius en el campo, han secado quebradas, riachuelos, lagunas y aguaderos. El agua que queda está estancada y contaminada.

«Para ser ganadero hay que ser agricultor y la agricultura significa que tenemos que producir el alimento del ganado en tiempo de invierno, en tiempo de abundancia para poderlo sacar en tiempo de escasez, en este caso en el verano“ explicó.
Ante la falta de respuestas concretas por parte del gobierno, los ganaderos han decidido tomar acciones por su cuenta. Están gestionando el traslado de pacas de heno, silo, bagazo, melaza, sales minerales y urea desde regiones como Cortés y Comayagua, donde las condiciones fueron mejores.

Argeñal dijo que se reunieron con el secretario de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), Moisés Molina, quien ofreció enviar técnicos para asesorar en raciones y manejo, pero los ganaderos consideran que esto no es suficiente.
Los productores hicieron un llamado desesperado al Gobierno central para que voltee su mirada hacia el sur del país y brinde apoyo inmediato antes de que sigan muriendo más animales.
La crisis no solo afecta la economía ganadera, sino que pone en riesgo la seguridad alimentaria y el sustento de cientos de familias en la región.















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