El secretario de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), Moisés Molina, alertó que más de 1.6 millones de hondureños están actualmente en riesgo alimentario, lo que representa aproximadamente el 10% de la población del país.
Molina explicó que esta vulnerabilidad no se debe exclusivamente a la sequía actual, sino que es un problema estructural agravado por los efectos del cambio climático, la variabilidad de las lluvias y las dificultades del sector productivo nacional.
“Existe un riesgo alimentario que afecta a aproximadamente un millón seiscientas mil personas. Esto no es a causa de la sequía de este año”, enfatizó el funcionario.

El titular de la SAG detalló que se está trabajando en un monitoreo constante junto a otras instituciones para orientar a los productores sobre dónde y cómo sembrar, además de brindar capacitaciones técnicas, especialmente en zonas como Choluteca y el Corredor Seco.
En el sector ganadero, la preocupación es mayor debido a la falta de pasto. “Estamos planeando preparar alimento para que los animales no mueran. No se trata de alimento para producción, sino para que puedan sobrevivir mientras hay pasto suficiente”, señaló Molina.
Además, el SAG confirmó la creación de un programa especial de 10 años de duración para combatir el hambre en el Corredor Seco, con metas intermedias que permitirán alinear esfuerzos entre el gobierno, la cooperación internacional, la empresa privada y las organizaciones locales.
Molina hizo un llamado a evitar alarmas innecesarias sobre una supuesta crisis alimentaria inmediata por la sequía actual, ya que la principal afectación en este momento se concentra en la ganadería, mientras que los efectos en la producción de granos básicos se verán más adelante.


















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