Las Fuerzas Armadas de Honduras (FFAA) informaron este viernes el hallazgo y posterior neutralización de un peligroso artefacto explosivo: una bomba de racimo de fabricación rusa tipo RBK-250, de 250 libras (aproximadamente 113 kg), en la comunidad de San Andrés del Bocay, departamento de Olancho.
El descubrimiento ocurrió durante un patrullaje rutinario realizado por efectivos del 16 Batallón de Infantería, asignados al Destacamento Militar de Protección Ambiental. Al detectar el objeto de alto poder, los militares acordonaron inmediatamente el área como medida preventiva y solicitaron la intervención del Equipo de Destrucción de Municiones y Explosivos de las FFAA.

Al llegar los especialistas, confirmaron que se trataba de una bomba de racimo RBK-250 (también referida en algunos reportes como PBK-250), de origen soviético/ruso, que contiene 30 submuniciones antitanque. Este tipo de munición está diseñada para dispersar bombetas explosivas en un amplio radio, con capacidad de penetrar blindaje.
Según estimaciones preliminares de las autoridades, el artefacto pudo haber permanecido abandonado en la zona montañosa por más de 40 años, posiblemente desde la década de los 80, aunque se desconoce exactamente cómo llegó hasta ese punto del territorio nacional.

Para evitar cualquier riesgo a la población civil y daños colaterales, el equipo especializado procedió a su destrucción controlada mediante detonación. La operación se realizó con éxito y sin reportes de heridos ni afectaciones materiales.
El capitán Mario Rivera, portavoz de las FFAA, detalló que el área fue asegurada desde el primer momento y que la destrucción se ejecutó siguiendo estrictos protocolos de seguridad.
Las autoridades militares hicieron un llamado a la ciudadanía para que no manipule ni se acerque a ningún objeto extraño o sospechoso que encuentre en zonas rurales o boscosas, y que lo reporte de inmediato a las autoridades o al 911. “La manipulación de este tipo de artefactos puede causar tragedias irreparables”, advirtieron.

Este hallazgo se suma a otros operativos de las FFAA en protección ambiental y remoción de explosivos remanentes de conflictos pasados en diferentes regiones del país. Las investigaciones continúan para determinar el origen exacto del artefacto y si existen más elementos similares en la zona.
Hasta el momento, no se reportan riesgos adicionales para la población de San Andrés del Bocay ni de comunidades aledañas. Las FFAA mantendrán patrullajes reforzados en la zona como medida preventiva.


















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