El 20 de abril de 2026, un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) protagonizó una protesta en los bajos del Congreso Nacional en Tegucigalpa que inició como un plantón pacífico y terminó en caos y enfrentamientos con la Policía Nacional.
Todo comenzó días antes, cuando se conoció que el anteproyecto del Presupuesto General de la República para 2026 contemplaba una reducción de aproximadamente 1.400 millones de lempiras al presupuesto de la UNAH. Esto ponía en riesgo programas de ayuda social a estudiantes, la creación de cupos para el segundo período académico, el pago a docentes, transporte, alimentación y la matrícula de unos 85.000 universitarios.

Las autoridades universitarias y la Federación de Estudiantes Universitarios de Honduras (FEUH) denunciaron que se violaba el 6 % constitucional destinado a la máxima casa de estudios y convocaron a movilizaciones, incluyendo un plantón frente al Congreso Nacional para exigir que se respetara el presupuesto.

La mañana del lunes 20 de abril, mientras se realizaba la convocatoria, el rector de la UNAH, Odir Fernández, se reunió con el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, y la comisión de presupuesto. En esa reunión se alcanzó un acuerdo: no habría recorte presupuestario. Se garantizaron más de 7.500 millones de lempiras (exactamente 7.553 millones, con posibilidad de llegar a 7.753 millones mediante aportes del Tesoro Nacional y recursos propios de la universidad), manteniendo el techo presupuestario similar al de 2025.

El diputado Mario Pérez, presidente de la comisión, confirmó que se daría “el presupuesto justo y necesario” para sostener la operatividad sin afectar a los estudiantes. El rector Fernández expresó satisfacción por el logro, aunque reconoció que no se alcanzaba el 6 % constitucional. elheraldo.hn +1Sin embargo, por la tarde, decenas de jóvenes —muchos identificados como estudiantes de la UNAH y algunos con el rostro cubierto— se concentraron en los bajos del Congreso para realizar el plantón anunciado.

A pesar de que el acuerdo ya se había alcanzado en la mañana, los manifestantes continuaron la protesta exigiendo respeto al presupuesto universitario. La situación escaló rápidamente cuando un grupo de encapuchados lanzó piedras contra las instalaciones del Congreso y las barricadas policiales, e intentó retirar las vallas de seguridad. La Policía Nacional, que resguardaba el perímetro, respondió con bombas de gas lacrimógeno para dispersar a la multitud.
Se registraron momentos de caos intenso: gritos, enfrentamientos directos, lanzamiento de objetos y el uso masivo de gas lacrimógeno, que afectó no solo a los manifestantes, sino también a periodistas, camarógrafos y transeúntes en la zona. Reportes indicaron que al menos un estudiante resultó herido (algunas versiones mencionaron una lesión en el ojo). Hubo además reportes de disparos en la zona, aunque no se confirmó su origen ni si fueron de advertencia.
El centro de Tegucigalpa quedó congestionado y en tensión durante varios minutos. El presidente del Congreso, Tomás Zambrano, lamentó los hechos y calificó la manifestación de “innecesaria”, ya que el acuerdo presupuestario ya estaba sellado.

La protesta finalizó con la dispersión de los manifestantes, obligados a retirarse por el efecto del gas lacrimógeno. Las fuerzas del orden mantuvieron un fuerte contingente policial en los bajos del Congreso Nacional para evitar nuevos incidentes y resguardar el edificio. No se reportaron detenciones masivas ni heridos de gravedad confirmados por las autoridades.
Paralelamente, el Congreso Nacional ratificó el compromiso de no recortar el presupuesto de la UNAH, garantizando la continuidad de sus programas y servicios para el año 2026. Aunque el objetivo de los estudiantes se cumplió a través del diálogo institucional, la jornada dejó imágenes de violencia y cuestionamientos sobre la necesidad de la movilización una vez alcanzado el acuerdo.



















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