El director departamental de Educación de Choluteca, Douglas Aguilar, confirmó que el docente Walter Antonio Solórzano Velásquez, capturado por presuntamente haber cometido el delito de violación agravada en perjuicio de una menor de edad, no se encontraba impartiendo clases en ninguna institución educativa pública al momento de conocerse la denuncia. Aguilar explicó que conoció al profesor hace varios años como entrenador de baloncesto y que posteriormente ingresó a la carrera docente, obteniendo su licenciatura en pedagogía.
Sin embargo, el funcionario aclaró que Solórzano Velásquez no trabaja actualmente en el sistema educativo público. “Él no trabaja en ninguna institución pública y en las privadas parece que no está allá”, señaló, agregando que el profesor había laborado en dos instituciones privadas en el pasado, pero no se encontraba activo en colegios públicos ni privados al momento de la captura.
El caso ha generado profunda preocupación en la comunidad educativa hondureña y ha motivado un llamado urgente a reforzar los protocolos de contratación, vigilancia y seguridad en todos los centros de enseñanza. Aguilar enfatizó la necesidad de que las instituciones privadas verifiquen exhaustivamente el historial, referencias y antecedentes de su personal docente y administrativo antes de contratar.

El director departamental hizo un fuerte llamado a los padres de familia para que extremen las medidas de cuidado con sus hijos. Recomendó no confiar el resguardo de menores a personas extrañas sin supervisión constante, evitar que niños o adolescentes anden solos con entrenadores, profesores o cualquier adulto hasta altas horas de la noche, y mantener límites claros en la confianza, incluso con figuras conocidas como entrenadores deportivos.
Aguilar lamentó que, según los detalles del caso, la relación abusiva habría comenzado cuando la víctima tenía 12 años (14 según policía nacional) y se prolongó por aproximadamente dos años, hasta que la menor, ya con 17, decidió denunciar tras recibir malos tratos. “No es posible que una niña o un niño ande con una persona extraña solo porque es un entrenador. La confianza también tiene que tener límites”, expresó, cuestionando cómo la madre pudo haberle confiado a la niña por tanto tiempo.

El funcionario instó a los directores de centros educativos públicos a observar de cerca el comportamiento de su personal y mantener un control estricto para detectar cualquier irregularidad a tiempo. “Pedimos a la policía que, si hay pruebas, actúen de la mejor manera posible, porque estas situaciones no deben estar pasando, y máxima en los centros educativos”, agregó.
El mensaje de Aguilar se centra en la prevención y la responsabilidad compartida: “Tenemos que cuidar a nuestros hijos y no confiárselos a nadie, cualquier tipo de entrenamiento o deporte debe ser dentro de las instituciones donde estén seguros y acompañados de algún familiar”. El director reiteró que la comunidad educativa, las familias y las autoridades deben trabajar de forma coordinada para proteger a los menores y evitar que se repitan casos de abuso o explotación sexual en el entorno escolar o deportivo.















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