Ante las condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño, especialistas recomiendan a los productores hondureños utilizar variedades de semillas resistentes a la variabilidad climática y optar por cultivos que requieran menor cantidad de agua.
El meteorólogo Francisco Argeñal explicó que, debido a las pocas lluvias previstas, los agricultores deben analizar las condiciones de cada zona y priorizar cultivos con mayores posibilidades de desarrollarse bajo escenarios de déficit de humedad.
Entre las principales alternativas se encuentra el frijol, considerado prioritario para garantizar el abastecimiento del mercado nacional. También se recomienda el cultivo de ajonjolí, especialmente en las zonas bajas donde las condiciones no sean favorables para la producción de frijol.
Argeñal señaló que el comportamiento de las lluvias podría presentar características similares a las registradas durante 2015, uno de los años de sequía más severa en el país, aunque advirtió que el actual fenómeno podría alcanzar una mayor intensidad.
El especialista explicó que el fenómeno de El Niño no es nuevo, pero que en los últimos años se ha observado una mayor frecuencia e intensidad de estos eventos. Recordó que episodios fuertes también se registraron en 1982, 1997 y 2015.
Además del frijol y el ajonjolí, el sorgo podría representar otra alternativa para los productores, mientras que en determinadas zonas también podría analizarse la siembra de melón y sandía.
Argeñal aclaró que la sequía meteorológica no necesariamente significa que todos los cultivos enfrentarán las mismas condiciones, ya que la afectación depende de las necesidades de agua de cada planta.
Explicó que se considera sequía meteorológica cuando existe un déficit de precipitaciones superior al 20 por ciento respecto al promedio habitual, mientras que la sequía agrícola depende directamente de la disponibilidad de agua que requiere cada cultivo.
Ante este escenario, los expertos recomiendan a los agricultores tomar en cuenta las características de sus territorios y recurrir a variedades adaptadas a las condiciones climáticas para reducir el riesgo de pérdidas durante las próximas cosechas.















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