El viceministro de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), Nelson Márquez, advirtió este lunes sobre la necesidad de asegurar la producción de postrera (el segundo ciclo de cultivos del año, que inicia entre agosto y septiembre tras la canícula) con el fin de evitar un posible desabastecimiento de alimentos en los mercados durante 2027.
Márquez señaló que no se puede pensar únicamente en la coyuntura actual, sino también en el próximo año. Si no se garantiza la siembra en los municipios con mayores posibilidades de éxito, existe el riesgo de enfrentar escasez de productos en 2027. Advirtió además sobre los peligros de la especulación en los precios del frijol, el maíz y los insumos agropecuarios, ya que estas prácticas podrían generar más daño que el propio fenómeno climático.

El funcionario enfatizó que la respuesta debe ser integral y no limitarse solo a la entrega de alimentos. Explicó que el impacto de la reducción de lluvias varía según la región: en Choluteca, donde normalmente se registran unos 250 milímetros de precipitación mensual, una disminución del 60 por ciento dejaría apenas 150 milímetros, cantidad insuficiente para sostener los cultivos. En cambio, en departamentos como Atlántida y Cortés, donde las precipitaciones pueden alcanzar los 1.400 milímetros en ciertos periodos, una reducción similar aún permitiría desarrollar la producción, aunque algunas zonas específicas podrían resultar afectadas.
Márquez reveló que, de acuerdo con el análisis realizado junto a la red humanitaria y con el apoyo de las Naciones Unidas, alrededor de 58 mil familias en el país estarían en riesgo de caer en inseguridad alimentaria a partir de septiembre si no reciben asistencia directa mediante la entrega de alimentos.















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