El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, rompió su silencio respecto al nuevo gobierno de Honduras y lanzó duras críticas contra el ministro de Seguridad, Gerson Onán Velásquez, por cuestionar la aplicabilidad del llamado “modelo Bukele” de seguridad en el país vecino.
En una publicación en su cuenta de X (antes Twitter) la madrugada del domingo 15 de febrero de 2026, Bukele compartió un fragmento de una entrevista al ministro hondureño, donde Velásquez afirmó que el enfoque salvadoreño —que incluye un régimen de excepción desde marzo de 2022, arrestos masivos y reformas institucionales— “no es una receta para replicar exactamente en todos los países”, debido a diferencias territoriales, institucionales y en materia de derechos humanos.
Bukele respondió: “Me había mantenido al margen porque sé que muchos de mis hermanos hondureños esperan que el nuevo gobierno haga algo por la seguridad. Pero escuchar al nuevo Ministro de Seguridad defender los ‘derechos humanos’ de los criminales, es triste, de verdad. Miles de hondureños morirán por culpa de estas personas”.

El mandatario salvadoreño enfatizó que, en su visión, cuando un Estado prioriza las garantías de los delincuentes sobre la protección de la ciudadanía, el resultado es un fracaso en el control de la criminalidad. Agregó que “si un Estado no vence a la criminalidad es porque el Estado es cómplice”, refutando implícitamente argumentos sobre el tamaño geográfico o las limitaciones institucionales mencionadas por el funcionario hondureño.
Las declaraciones de Velásquez surgieron en una entrevista reciente en un medio local, donde explicó que el modelo salvadoreño ha sido objeto de estudio, pero no se ajusta directamente a la realidad hondureña, citando posibles cuestionamientos internacionales por violaciones a derechos humanos derivados de las medidas extremas implementadas en El Salvador (como detenciones sin orden judicial y suspensiones de garantías constitucionales).

La reacción de Bukele generó amplio eco en redes sociales y medios regionales, con opiniones divididas: algunos usuarios hondureños expresaron apoyo al presidente salvadoreño y pidieron medidas más firmes contra el crimen organizado en Honduras, mientras otros criticaron la injerencia en asuntos internos y recordaron que Bukele guardó silencio durante años ante altos niveles de violencia en administraciones anteriores.
Hasta el momento, ni el gobierno hondureño ni el ministro Velásquez han emitido una respuesta oficial directa a las palabras de Bukele. El intercambio resalta las tensiones regionales en materia de seguridad, donde el “modelo Bukele” —que ha reducido drásticamente los homicidios en El Salvador— sigue siendo referente y polémico en Centroamérica.



















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