Tres de cada cuatro panameños evalúan negativamente la administración del presidente José Raúl Mulino, según una encuesta reciente de Prodigious Consulting publicada por La Estrella de Panamá. Este 76,3% califica su gestión como mala o muy mala en enero de 2026, un nivel similar al de septiembre de 2025 y solo por debajo del pico de rechazo del 89% en junio del año pasado.
La baja aprobación refleja preocupaciones persistentes sobre el rumbo del país, con un 53,5% expresando percepción negativa del futuro bajo este gobierno y un 66,7% mostrando confianza baja o muy baja en el Ejecutivo.
Evolución de la percepción
La gestión de Mulino inició con altos niveles de apoyo, alcanzando un 74,8% de aprobación positiva en octubre de 2024 durante sus primeros 100 días, pero descendió progresivamente a 55,6% en enero de 2025 y 30,4% en meses posteriores.
Aunque septiembre de 2025 mostró un leve repunte al 17,7% de opiniones positivas, la tendencia crítica se mantiene sin recuperación significativa. Factores como la economía, la transparencia y el desempeño legislativo contribuyen a esta desaprobación sostenida.

Contexto parlamentario
La Asamblea Nacional también enfrenta rechazo masivo, con un 68,4% calificándola como mala o muy mala, lo que agrava el panorama político general. Esta encuesta Vea Panamá de enero confirma una ciudadanía cautelosa y crítica ante el gobierno.
Principales preocupaciones ciudadanas
Entre los temas más criticados se destacan la economía, con un alto porcentaje de panameños percibiendo deterioro en el empleo y el costo de vida, y la gestión de servicios públicos como agua y seguridad. La encuesta resalta que solo un 23,7% ve el país avanzando por buen camino, mientras que el 76,3% restante lo califica como equivocado, profundizando la brecha de confianza. Analistas vinculan esta percepción a promesas incumplidas en migración y anticorrupción durante el mandato de Mulino.
Implicaciones políticas
Esta desaprobación sostenida podría influir en las dinámicas legislativas de 2026, complicando alianzas para reformas clave y aumentando la presión sobre el Ejecutivo. Encuestas previas como la de octubre 2025 ya señalaban divisiones entre esperanza económica y preocupación social, tendencia que persiste sin variaciones notables. El gobierno enfrenta el desafío de revertir esta narrativa antes de eventos electorales futuros.























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