Honduras se mantiene estancada en los niveles más altos de percepción de corrupción a nivel mundial, según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 publicado por Transparencia Internacional y presentado este martes por su capítulo local, la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
El país obtuvo 22 puntos sobre 100, la misma calificación que en el año anterior, pero descendió tres posiciones en el ranking global, ubicándose ahora en el puesto 157 de 182 naciones evaluadas. Este retroceso relativo se debe a que otras naciones avanzaron en sus indicadores, mientras Honduras no registró mejoras significativas.
El informe destaca que, desde 2017, el país no ha logrado salir del umbral de «alta corrupción», manteniéndose consistentemente en la franja crítica del índice. En la última década, Honduras solo superó los 30 puntos en 2015 y 2016, y su posición ha oscilado en los peores desempeños globales.

En el contexto regional, Centroamérica promedia alrededor de 31 puntos sin avances estructurales notables. Honduras figura entre los peores de la zona, solo por encima de Nicaragua y Haití, mientras que países como Costa Rica superan los 50 puntos gracias a instituciones más sólidas y transparentes.
La ENEE, símbolo del deterioro institucional
Uno de los casos más emblemáticos señalados en el análisis es la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), calificada por organizaciones de sociedad civil y el propio informe como el mayor caso de corrupción estructural en la historia del país. La empresa acumula una deuda que supera los 114 mil 499 millones de lempiras en 2025, equivalente a aproximadamente el 11% del PIB nacional.
Entre 2022 y 2025, las pérdidas acumuladas rondan los 46 mil millones de lempiras, con niveles de pérdidas técnicas y no técnicas que alcanzan el 35%, muy por encima de las metas establecidas. Estas cifras han forzado al Estado a realizar transferencias millonarias de recursos que podrían haberse destinado a salud, educación y seguridad pública.

Analistas coinciden en que el problema de la ENEE no es meramente técnico, sino político: una estructura capturada, con falta de controles efectivos y decisiones discrecionales que perpetúan el ciclo de endeudamiento y corrupción.
El IPC 2025 advierte sobre una tendencia global preocupante de debilitamiento del liderazgo político, retrocesos democráticos y reducción del espacio cívico. Sin embargo, resalta que los países que han mejorado —como República Dominicana, que alcanzó 37 puntos— lo han hecho mediante instituciones independientes, procesos judiciales en casos de alto perfil y mayor transparencia.
Desde la ASJ se enfatiza que, sin reformas profundas, la impunidad seguirá siendo la norma en Honduras. La organización llama a fortalecer la rendición de cuentas, proteger a denunciantes y periodistas, auditar sectores de alto riesgo y garantizar una justicia verdaderamente independiente.

“La corrupción no es solo un problema de percepción: es un deterioro real del sistema de integridad pública que drena recursos y afecta directamente a los sectores más vulnerables de la población”, señalaron representantes de la ASJ durante la presentación del informe.
Las autoridades gubernamentales aún no han emitido una respuesta oficial detallada al informe. Expertos urgen acciones urgentes para revertir esta tendencia y evitar un mayor descenso en el mapa global de la corrupción.



















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