En las primeras horas de este sábado 28 de febrero de 2026, Irán lanzó una oleada de misiles balísticos y drones contra bases militares de Estados Unidos en al menos cuatro países del Golfo Pérsico, en una respuesta directa y fulminante a la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní.
La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) confirmó que atacó simultáneamente las principales instalaciones estadounidenses en la región, incluyendo la sede de la Quinta Flota en Baréin, la base Al Udeid en Qatar, Al Dhafra en Emiratos Árabes Unidos y Al Salem en Kuwait, cumpliendo así la amenaza de una “respuesta aplastante” que había advertido horas antes.
Según reportes de la agencia estatal iraní Tasnim y la televisión IRIB, “todas las bases e intereses estadounidenses en la región fueron alcanzados por misiles iraníes”. En Baréin se registraron explosiones cerca de la sede naval estadounidense, mientras que en Qatar y Kuwait los sistemas de defensa locales activaron alarmas y lograron interceptar varios proyectiles, aunque fuentes iraníes afirman que varios impactos fueron directos. En Emiratos Árabes Unidos, escombros de un misil cayeron en una zona residencial de Abu Dhabi, causando al menos una muerte civil y varios heridos, según confirmó el Ministerio de Defensa emiratí.

La ofensiva iraní se produce apenas horas después de que Israel y Estados Unidos iniciaran la operación “Epic Fury” (Furia Épica), con bombardeos sobre Teherán, Isfahán y otras ciudades iraníes que dejaron muertos a altos mandos como el ministro de Defensa Amir Nasirzadeh y el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohammed Pakpour.
El presidente Donald Trump, en un mensaje grabado, había calificado los ataques como “operaciones de combate importantes” y había llamado al pueblo iraní a derrocar al régimen. La respuesta de Teherán fue inmediata y coordinada, extendiéndose también con misiles hacia territorio israelí, donde los sistemas Iron Dome y Arrow interceptaron la mayoría de los proyectiles, aunque se reportaron sirenas en Tel Aviv, Haifa y Jerusalén.

El ataque marca una escalada sin precedentes en la región, ya que por primera vez desde la guerra de junio de 2025 Irán golpea directamente bases estadounidenses en suelo de países aliados del Golfo. Arabia Saudita condenó los bombardeos iraníes como “una brutal agresión”, mientras que los gobiernos de Qatar, Kuwait y Baréin activaron planes de emergencia y cerraron espacios aéreos. Varias aerolíneas internacionales, entre ellas Emirates y Lufthansa, suspendieron todos sus vuelos hacia Oriente Medio ante el riesgo de nuevos lanzamientos.
Fuentes militares estadounidenses indicaron que hay reportes iniciales de heridos en las bases atacadas, aunque aún no se ha confirmado un número exacto de bajas. El Pentágono y la Casa Blanca declararon estado de alerta máxima en toda la región y advirtieron que “cualquier daño a personal estadounidense recibirá una respuesta proporcional y decisiva”.

Mientras tanto, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que los ataques se limitaron a “instalaciones militares y no a civiles estadounidenses”, en un intento por contener la espiral de violencia.
La comunidad internacional reaccionó con alarma. La ONU urgió contención inmediata a través de su Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, quien recordó que “los civiles siempre pagan el precio más alto en estos conflictos”.
Rusia y China condenaron la ofensiva inicial de Israel y EE.UU., mientras que países del Golfo como Jordania y Arabia Saudita se declararon en máxima alerta. La situación sigue evolucionando rápidamente, con amenazas iraníes de nuevas oleadas de misiles y advertencias estadounidenses de que la operación contra Irán podría extenderse varios días más. Esta nota se actualizará conforme se confirmen nuevos detalles sobre daños, víctimas y posibles respuestas adicionales.





















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