El exministro de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), José Carlos Cardona, se presentó voluntariamente ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) este martes, tras la orden de captura emitida en su contra por el caso «Chequesol», donde se le imputan 67 delitos de fraude relacionados con el desvío de más de seis millones de lempiras en fondos públicos. A su llegada, escoltado por agentes policiales y rodeado de una nube de periodistas, Cardona no solo reiteró su inocencia, sino que soltó una bomba que ha sacudido el escenario político: una supuesta confesión privada de la diputada Isis Cuéllar.
Con voz firme y sin titubeos, Cardona reveló un diálogo ocurrido el 28 de junio de 2025, el mismo día de su renuncia forzada: «La diputada Isis Cuéllar me dijo que iba a ser protegida porque ella era amante de un miembro de la familia Zelaya y yo no tenía ese tipo de protección». Esta declaración, pronunciada directamente a las cámaras al ingresar a la CSJ, apunta a una presunta red de influencias familiares en el poder que, según Cardona, habría garantizado impunidad para Cuéllar mientras lo dejaba a él expuesto como chivo expiatorio.

El exministro profundizó en la acusación, enfatizando que Cuéllar le habría confesado no temer a la justicia por esa conexión privilegiada. «Ella me lo dijo en persona que ella iba a ser protegida porque era la amante de un miembro de la familia Zelaya, mientras yo no tenía ese tipo de protección», insistió, sugiriendo que el proceso en su contra responde a una estrategia para proteger a figuras con mayor respaldo político. Cardona fue más allá al cuestionar la equidad del sistema: «¿Por qué están mordiendo a los descalzos y utilizando como chivo expiatorio a una persona que no tiene ningún tipo de poder?», y añadió que Cuéllar «ha de saber cosas» por su supuesta relación extramarital con un integrante de la familia presidencial en ese momento.

El escándalo «Chequesol» explotó en junio de 2025 con la filtración de un video en el que Cardona y Cuéllar conversaban sobre la entrega de cheques del Fondo de Administración Solidaria —un presupuesto de 950 millones de lempiras destinado a proyectos sociales entre 2023 y 2025—. Las investigaciones del Ministerio Público detectaron irregularidades en al menos 40 cheques por unos 4.7 millones de lempiras, supuestamente desviados hacia estructuras del partido Libre para fines proselitistas. La filtración provocó la renuncia inmediata de Cardona, una auditoría ordenada por la presidenta Xiomara Castro que reveló graves fallas en controles internos, y ahora un requerimiento fiscal contra 12 personas, incluyendo a Cuéllar, Cardona y varios exfuncionarios de Sedesol.
Cardona, quien optó por entregarse voluntariamente para evitar una captura forzada, llegó a la CSJ proclamando: «Soy inocente, soy inocente», y «No tengo temor de absolutamente nada porque todos mis actos han sido públicos y honestos». Acusó al fiscal general de orquestar el caso para autoprotegerse y exigió que Cuéllar responda directamente ante la justicia, asegurando que el requerimiento fiscal es «débil» y que él no tuvo contubernio alguno con la diputada, a quien incluso responsabilizó de haberlo grabado para perjudicarlo. En sus palabras, «me dijo que quién filtró el video para sacarme del gobierno fue el expresidente Manuel Zelaya Rosales».

La audiencia de declaración de imputados avanza en la CSJ con Cardona y otros cuatro involucrados compareciendo ante el juez. Mientras tanto, el Ministerio Público mantiene la presión en una investigación que podría expandirse y revelar un esquema mayor de malversación. Las declaraciones de Cardona han intensificado el debate sobre corrupción, nepotismo y posibles influencias políticas en el sistema judicial hondureño, especialmente en un contexto de transición de poder y escrutinio sobre el círculo cercano a la familia Zelaya Castro. Cuéllar, quien recuperó su curul en el Congreso tras las elecciones de noviembre de 2025, aún no ha respondido públicamente a estas graves acusaciones.
















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