Por Wu Weizheng, People’s Daily
Una exposición recientemente inaugurada dentro de la estación Dongnanjiao de la Línea 4 del metro de Tianjin está llamando la atención de los usuarios. La muestra presenta los restos de la antigua muralla oriental de la ciudad de Tianjin, un hallazgo que invita a los transeúntes a detenerse con curiosidad, admiración o silenciosa reflexión.
Con más de 600 años de historia urbana, este fragmento de muralla conserva evidencias auténticas de la evolución de Tianjin. Su excepcional valor arqueológico quedó en evidencia en 2017, cuando las obras de construcción sacaron a la luz las ruinas. Las autoridades de patrimonio cultural la reconocieron de inmediato como uno de los hallazgos arqueológicos urbanos más importantes de Tianjin en el siglo XXI y ordenaron su preservación in situ.
Esta decisión planteó un desafío singular: cómo equilibrar el desarrollo del metro con la conservación histórica. La solución surgió del respeto por el patrimonio y del rigor científico. Hoy, a ocho metros bajo tierra, la antigua muralla convive con el transporte moderno, dejando una huella tangible de tiempo y espacio que traza la transformación de Tianjin, de asentamiento amurallado a metrópoli.

El traslado de la estructura habría comprometido la estratificación histórica del sitio y alterado la continuidad urbana. En su lugar, los equipos de construcción, diseñadores y expertos en patrimonio trabajaron de manera conjunta para conservar las ruinas en su nivel original, al tiempo que avanzaban con el proyecto del metro.
La ejecución exigió una coordinación extraordinaria. Como un nodo clave de transferencia ubicado bajo importantes arterias viales, la estación Dongnanjiao ofrecía un espacio de trabajo muy limitado. Mediante ajustes sucesivos de diseño, simulaciones por computadora y una construcción por etapas alternada con trabajos arqueológicos, el equipo logró dos objetivos: proteger el sitio patrimonial y mantener las funciones esenciales del transporte.
En un contexto donde la arqueología y el desarrollo de infraestructura suelen entrar en conflicto, este proyecto demuestra cómo un propósito compartido y una ejecución integrada pueden armonizar el progreso con la preservación, transformando una estación de metro en un museo vivo de la identidad urbana.

La conservación de una muralla urbana no construida en piedra dentro de una estación de metro en funcionamiento representó un desafío sin precedentes en China. Los suelos blandos y saturados de agua amenazaban la estabilidad estructural, mientras que los espacios reducidos, las condiciones complejas del sitio y las vibraciones constantes de los trenes incrementaban los riesgos.
Lejos de desanimarse, un equipo especializado persiguió una visión clara de conservación con ingenio y perseverancia. Tras una investigación minuciosa, se implementó un proceso de ingeniería en cinco etapas. Mediante tecnología avanzada, la antigua muralla fue elevada cuidadosamente y colocada sobre soportes especiales con resortes, lo que permitió proteger su integridad y aislarla de las vibraciones. Lo que parecía una “misión imposible” se convirtió en un logro emblemático de la armonización entre infraestructura urbana y protección del patrimonio, reflejando tanto innovación científica como un firme compromiso.
Sin embargo, conservar no era suficiente; también era necesario revitalizar. Tianjin integró de manera magistral la muralla antigua con el metro moderno, transformando el vestigio preservado en un destino cultural subterráneo: un museo dentro de una estación en funcionamiento.

Ahora integrada a la vida urbana cotidiana, la exhibición pública invita a los viajeros a interactuar con la historia. Los visitantes pueden observar la sección expuesta de la muralla y conocer las técnicas de vanguardia que permitieron salvarla. Este espacio singular ofrece una doble mirada: una ventana al pasado estratificado de la ciudad y un testimonio de la excelencia de la ingeniería contemporánea.
Aquí se percibe el respeto y la valentía de los planificadores, así como su equilibrio prudente entre las necesidades públicas y la protección del patrimonio. A través de una exhibición cuidadosamente diseñada, la historia dialoga con el presente y la cultura se armoniza con el progreso.
El éxito de Tianjin subraya un principio universal: al respetar la historia, asumir los valores culturales y apegarse a principios fundamentales —priorizar la protección, garantizar un uso responsable y minimizar la intervención—, las ciudades de todo el mundo pueden lograr una sinergia transformadora entre el desarrollo y la conservación del patrimonio.
Fotos: Proporcionadas por Tianjin Metro Group





















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