Nepal elevó este viernes a 553 el número de fallecidos por la devastadora riada registrada el miércoles en la cuenca del río Bhote Koshi, mientras los equipos de emergencia continúan con las labores de búsqueda y rescate de cientos de personas desaparecidas.
La cifra fue actualizada por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA). Las autoridades reportan además 937 personas desaparecidas dentro del territorio nepalí, aunque el balance continúa siendo preliminar debido a las dificultades para acceder a las zonas afectadas.
El distrito de Chitwan concentra el mayor número de víctimas mortales, con 222 fallecidos, mientras que otros 134 cuerpos fueron localizados en Nawalparasi Este, aproximadamente 150 kilómetros del punto donde se originó la riada. La fuerza de la corriente arrastró lodo, escombros y cuerpos río abajo.
La tragedia también golpeó el lado chino de la frontera. En el condado tibetano de Gyirong, las autoridades confirmaron cinco fallecidos y mantienen en 558 la cifra de personas desaparecidas.

El desastre se produjo después de un colapso de hielo y roca en la zona montañosa del Himalaya, que desencadenó una enorme corriente de agua, lodo y escombros hacia los cauces de los ríos. La inundación destruyó viviendas, carreteras, puentes y otras infraestructuras esenciales en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet.
Las labores de rescate continúan bajo condiciones extremadamente difíciles. Las carreteras y puentes destruidos, los desprendimientos de tierra y las interrupciones en las comunicaciones complican el ingreso de los equipos de emergencia a las comunidades más afectadas.

En Nepal, miles de efectivos de seguridad y rescate participan en la búsqueda de sobrevivientes y desaparecidos, mientras helicópteros son utilizados para evacuar personas de las áreas donde el acceso terrestre permanece interrumpido.
La situación continúa siendo monitoreada debido al riesgo de nuevas crecidas, después de que el fenómeno provocara la formación de un lago en una zona montañosa aguas arriba. Las autoridades mantienen vigilancia sobre el comportamiento de este reservorio natural ante la posibilidad de que genere nuevas inundaciones.

La magnitud de la tragedia también ha generado preocupación internacional debido a la cantidad de extranjeros entre las personas desaparecidas, incluidos turistas, trabajadores y peregrinos que se encontraban en la región fronteriza con el Tíbet.
Mientras continúan las labores de recuperación e identificación de cuerpos, las autoridades nepalíes advierten que el balance de víctimas podría seguir aumentando conforme los equipos logren acceder a las zonas que permanecen aisladas.




















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