Una de las mayores tragedias naturales registradas este año en la región del Himalaya se produjo este miércoles 26 de agosto en la frontera entre Nepal y China, donde una repentina crecida de los ríos, acompañada por un gigantesco deslizamiento de tierra y rocas, arrasó comunidades, carreteras, puentes y varias instalaciones de infraestructura.
El desastre golpeó principalmente el distrito nepalí de Rasuwa, cerca de la frontera con el Tíbet chino (Xizang), mientras que del lado de China resultó gravemente afectado el condado de Gyirong, en la ciudad de Shigatse, dentro de la Región Autónoma del Tíbet.
Las autoridades reportan hasta el momento al menos 98 personas fallecidas, de las cuales 95 corresponden a Nepal y tres al lado chino. Sin embargo, la cifra podría aumentar debido a que cientos de personas continúan desaparecidas y las labores de búsqueda se desarrollan en condiciones extremadamente difíciles.

La emergencia comenzó después de que una enorme masa de lodo, rocas y posiblemente hielo se precipitara hacia un cauce en la zona montañosa. El material habría bloqueado temporalmente el río y posteriormente provocado una liberación repentina de agua que se transformó en una poderosa inundación que descendió por el valle.
En Nepal, la crecida del río Bhote Koshi arrasó viviendas, vehículos, carreteras y puentes, además de afectar importantes instalaciones hidroeléctricas. Varias localidades quedaron incomunicadas y numerosos habitantes tuvieron que ser evacuados hacia zonas más elevadas.
En el lado chino, un deslizamiento alcanzó el importante paso fronterizo de Gyirong, provocando víctimas mortales, personas desaparecidas, cortes de carreteras, interrupciones en las comunicaciones y fallas en el suministro eléctrico. Las autoridades chinas informaron inicialmente de tres fallecidos y 265 personas desaparecidas en el condado de Gyirong.
La magnitud de la emergencia también ha generado preocupación por cientos de personas que se encontraban en la zona como turistas, trabajadores y peregrinos. Entre los desaparecidos hay numerosos extranjeros. Según reportes recientes, las autoridades nepalíes contabilizaban cientos de personas cuyo paradero todavía no había podido ser confirmado, mientras equipos de rescate intentan determinar cuántas de ellas lograron ponerse a salvo.

Uno de los sectores más afectados es una ruta utilizada por turistas y peregrinos que se dirigen hacia zonas sagradas del Himalaya, incluido el área relacionada con el monte Kailash. La destrucción de carreteras y puentes ha complicado considerablemente la evacuación y el ingreso de los equipos de emergencia.
Las autoridades todavía investigan qué desencadenó exactamente el desastre. Una de las hipótesis apunta a un deslizamiento de tierra o una avalancha de hielo y roca que habría bloqueado el cauce de un río y posteriormente provocado la súbita liberación de una enorme cantidad de agua. También se investiga la posible participación de un movimiento sísmico de magnitud 4,4, que pudo haber contribuido a desencadenar el desprendimiento. Otra posibilidad considerada es el colapso o vaciamiento repentino de una masa de agua de origen glaciar.

Las operaciones de rescate comenzaron inmediatamente tanto en Nepal como en China. Equipos militares, policías, organismos de emergencia y voluntarios participan en la búsqueda de sobrevivientes y desaparecidos, utilizando helicópteros y drones debido a que numerosos caminos quedaron destruidos.
Sin embargo, las labores se han visto obstaculizadas por las fuertes lluvias, el aumento del nivel de los ríos, los desprendimientos y la destrucción de las vías de acceso. Las autoridades también mantienen vigilancia ante el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos en la región.
La tragedia ha afectado además la generación de energía en Nepal. Varias centrales hidroeléctricas y proyectos ubicados a lo largo de los ríos fueron dañados o quedaron fuera de funcionamiento, mientras que la destrucción de puentes y carreteras amenaza con dificultar durante varios días la comunicación con las comunidades aisladas.
Las autoridades han pedido a los habitantes de las zonas de riesgo trasladarse a lugares elevados y mantenerse alejados de los cauces de los ríos, ante la posibilidad de nuevas crecidas.
El desastre ocurre durante la temporada del monzón, un período en el que Nepal y otras zonas del Himalaya son particularmente vulnerables a inundaciones y deslizamientos. La tragedia también recuerda que esta misma zona fronteriza sufrió otro grave episodio de inundaciones en 2025.
Por ahora, el saldo confirmado es de al menos 98 muertos y cientos de desaparecidos, pero las autoridades advierten que las cifras son preliminares y podrían aumentar conforme los equipos de rescate logren acceder a las áreas más afectadas y localizar a las personas que continúan incomunicadas.






















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