La División Antiextorsión y Asociaciones Terroristas (DAET) de la Policía Nacional advirtió sobre la vulnerabilidad de menores y jóvenes de la zona costera del departamento de Choluteca frente al reclutamiento por estructuras dedicadas al tráfico de drogas y otros delitos, una situación que también estaría relacionada con la deserción de estudiantes de los centros educativos.
La advertencia surge luego de la detención de un menor de 15 años en el sector de La Calleja, Marcovia, quien fue encontrado presuntamente distribuyendo drogas y en posesión de piedra de crack, cocaína y dinero en efectivo. El caso fue remitido a la Fiscalía de la Niñez para continuar con el procedimiento legal correspondiente.
La inspectora de DAET en Choluteca, Yanissa Moradel, explicó que el caso refleja una problemática que va más allá de las capturas, debido a que los menores pueden ser utilizados por adultos vinculados con redes de narcomenudeo, aprovechándose de su edad y vulnerabilidad para incorporarlos a actividades ilícitas.
Según la funcionaria, en sectores de Marcovia existen jóvenes que han quedado fuera del sistema educativo y laboral, situación que incrementa el riesgo de que sean captados por estructuras criminales. Ante este panorama, la DAET prepara nuevas acciones preventivas en comunidades de la zona costera, con participación de autoridades municipales y patronatos, con el objetivo de llegar también a jóvenes que no asisten a los centros educativos.
Moradel señaló que la institución ya ha desarrollado jornadas de capacitación en comunidades como la colonia 3 de Mayo y otros sectores cercanos a Punta Ratón, pero considera necesario mantener un seguimiento permanente para evitar que los jóvenes queden expuestos al narcomenudeo, la extorsión u otras actividades delictivas.
También explicó que algunos menores abandonan sus estudios debido a amenazas e intimidaciones dentro o alrededor de los centros educativos. De acuerdo con la DAET, grupos criminales buscan acercarse principalmente a instituciones con una matrícula estudiantil numerosa para ofrecer dinero u otras formas de incentivo a los jóvenes con el propósito de incorporarlos a sus actividades.
La situación no se limitaría a la zona costera. Moradel confirmó que también se han identificado casos en centros educativos de la ciudad de Choluteca donde estudiantes habrían sido presionados para involucrarse en la venta de drogas. En algunos casos, los jóvenes terminan trasladándose a otros centros educativos, lo que, según la inspectora, no resuelve el problema si las estructuras criminales continúan operando en el entorno.
Ante estos riesgos, la DAET pidió a docentes, directores y padres de familia informar a las autoridades cuando detecten amenazas, intimidaciones o intentos de reclutamiento. La recomendación es evitar que los padres retiren a sus hijos de los centros educativos sin denunciar previamente la situación, ya que esto podría dejar a los menores aún más expuestos.
Moradel también llamó la atención sobre los jóvenes que no estudian ni trabajan y permanecen sin actividades permanentes, al considerar que esta condición puede aumentar su vulnerabilidad frente a las redes criminales. Por ello, la Policía plantea ampliar las acciones preventivas hacia las comunidades y trabajar con los patronatos para identificar a estos jóvenes y acercarlos a oportunidades educativas, laborales y de formación.
La DAET insistió además en que los menores de edad sí pueden enfrentar procesos legales cuando participan en infracciones penales y rechazó la percepción de que una detención por tráfico de drogas no genera consecuencias. Las autoridades señalaron que existen adolescentes cumpliendo medidas en centros especializados de rehabilitación social del país.
Finalmente, Moradel destacó la responsabilidad de las familias en la prevención y pidió a los padres mantener supervisión sobre las actividades de sus hijos, sus cambios de comportamiento y cualquier señal que pueda indicar un posible vínculo con grupos criminales. Para la funcionaria, la prevención debe comenzar en el hogar y complementarse con el trabajo de las instituciones de seguridad, educación y las propias comunidades.




















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