Honduras podría avanzar hacia una alerta roja por la sequía debido al deterioro de las condiciones climáticas y a las pérdidas que ya se registran en diferentes zonas del país, advirtió el viceministro de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), Nelson Márquez.
Actualmente, 75 municipios permanecen bajo alerta amarilla y enfrentan dos posibles escenarios: una mejoría de las condiciones que permita reducir progresivamente el nivel de alerta, o un agravamiento de la sequía que obligue a declarar la alerta roja.
Márquez explicó que equipos de Copeco, junto con instituciones del Estado y organismos internacionales, realizaron recorridos en los 75 municipios para verificar directamente los efectos de la falta de lluvias. En estas evaluaciones participaron representantes de las secretarías de Agricultura, Salud, Recursos Naturales y Desarrollo Social, además de organismos de Naciones Unidas y la red humanitaria.
Según el funcionario, las condiciones encontradas en el terreno son preocupantes y las proyecciones meteorológicas apuntan a un escenario más complicado. El fenómeno de El Niño continúa afectando al país y las autoridades esperan que las lluvias comiencen a presentarse con mayor regularidad entre el 10 y el 15 de septiembre en varios de los municipios afectados.
Una eventual declaratoria de alerta roja permitiría reforzar la asistencia en las zonas más afectadas, modificar presupuestos municipales destinados a la atención de la emergencia y facilitar la movilización de recursos del Gobierno. También abriría la posibilidad de gestionar mayor cooperación internacional ante las limitaciones económicas que enfrenta el país.
Además de los 75 municipios bajo alerta amarilla, otros 52 presentan pérdidas en cultivos, dificultades para acceder al agua potable y problemas relacionados con la salud, por lo que algunas comunidades podrían acercarse a escenarios de inseguridad alimentaria.
Entre las medidas que se analizan para enfrentar la emergencia se encuentra la coordinación entre municipios para buscar fuentes alternativas de abastecimiento y la perforación de pozos en aquellos sectores donde las condiciones del manto acuífero permitan extraer agua para atender a las poblaciones afectadas.













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