La coordinadora del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (OBSAN) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), María Luisa García, advirtió que la inseguridad alimentaria que actualmente enfrenta una parte importante de la población hondureña podría agravarse de manera significativa durante el año 2026.
Según la experta, si no se implementan políticas públicas efectivas y urgentes para contrarrestar la problemática, el número de personas afectadas por esta situación crecerá considerablemente en los próximos meses.
García explicó que Honduras atraviesa un momento crítico debido a la combinación del cambio climático y la crisis económica, dos factores que han impactado directamente la producción nacional de alimentos. Esta reducción en la oferta ha limitado el acceso de miles de familias a los granos básicos y a los productos esenciales de la canasta básica, profundizando la vulnerabilidad de los hogares más pobres del país.

La especialista fue clara al señalar que, sin la creación de nuevas políticas públicas o el fortalecimiento de las existentes, la inseguridad alimentaria se incrementará de forma notable para el año 2026. Entre las principales causas que agravan la situación, destacó el encarecimiento sostenido de los productos de primera necesidad, los efectos recurrentes de fenómenos climáticos extremos y la pérdida de empleo, elementos que han reducido drásticamente los ingresos y la capacidad de compra de las familias hondureñas.

Ante este panorama alarmante, la UNAH y el OBSAN hicieron un llamado enfático al Estado de Honduras para que garantice el derecho humano a la alimentación, especialmente para los sectores más desfavorecidos y vulnerables de la población. Los expertos insistieron en que prevenir una crisis humanitaria debe convertirse en una prioridad nacional inmediata.

Para lograrlo, señalaron que es fundamental la participación coordinada del Gobierno, las organizaciones sociales y los sectores agroalimentarios en el diseño e implementación de estrategias integrales. Estas acciones deben enfocarse en fortalecer la producción nacional de alimentos, aumentar la resiliencia frente al cambio climático y asegurar un acceso efectivo y sostenible a una alimentación adecuada para todos los hondureños, evitando así que la situación escale a niveles irreversibles en el corto plazo.




















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