El exministro de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), José Carlos Cardona, se presentó voluntariamente este martes ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) tras la emisión de una orden de captura en su contra por presunto fraude en el caso «Chequesol». Cardona, imputado junto a la diputada Isis Cuéllar y otras personas por el supuesto desvío de más de seis millones de lempiras en fondos públicos, llegó escoltado por agentes policiales y rodeado de periodistas, donde ofreció declaraciones cargadas de firmeza y acusaciones directas.
Al bajar del vehículo y enfrentar a los medios, Cardona fue tajante al proclamar su inocencia: «Soy inocente, soy inocente», repitió varias veces con voz firme, proyectando una imagen de confianza absoluta en su versión de los hechos. Inmediatamente después, profundizó en su defensa: «No tengo temor de absolutamente nada, porque todos los actos de mi vida han sido públicos y honestos». Esta frase resume su postura: no solo rechaza las imputaciones, sino que las presenta como un ataque injusto contra alguien que, según él, siempre actuó con transparencia.

En un giro más explosivo y personal, Cardona apuntó directamente contra el fiscal general y contra la diputada Isis Cuéllar. Sobre el primero, lanzó una advertencia cruda: «Confío y tengo fe en la justicia de mi país, si el fiscal general hizo esto para salvar su cu, tiene los días contados porque igual se lo van a echar». La declaración, pronunciada sin rodeos, sugiere que ve el proceso como una maniobra de protección personal del fiscal, lo que añade un tono de confrontación política al caso y podría intensificar las tensiones en el sistema judicial.
Dirigiéndose específicamente a Cuéllar, Cardona reveló un supuesto diálogo privado ocurrido el día de su renuncia en junio de 2025: «La diputada Isis Cuéllar me dijo que iba a ser protegida porque ella era amante de un miembro de la familia Zelaya».

“La trama de los cheques se fraguó y se ejecutó en el departamento de Copán a nuestras espaldas”, expresó
Esta acusación, de alto impacto, implica influencias familiares en el poder y explica —desde su perspectiva— por qué él quedó expuesto mientras otros, supuestamente con conexiones privilegiadas, gozarían de impunidad. El señalamiento no solo busca deslegitimar el proceso en su contra, sino que también pone en duda la equidad del sistema y el rol de figuras políticas cercanas al gobierno.
El caso «Chequesol» surgió en junio de 2025 con la filtración de un video en el que Cardona y Cuéllar conversaban sobre la entrega de cheques del Fondo de Administración Solidaria —un mecanismo con 950 millones de lempiras aprobados para proyectos sociales entre 2023 y 2025—. Las investigaciones detectaron irregularidades en al menos 40 cheques por alrededor de 4.7 millones de lempiras, presuntamente destinados a estructuras del partido Libre, lo que precipitó la renuncia de Cardona y una auditoría ordenada por la presidenta Xiomara Castro que reveló fallas graves en controles internos.
Tras la orden de captura del 2 de febrero de 2026, Cardona optó por presentarse voluntariamente, evitando una detención forzada. Su estrategia parece clara: enfrentar el proceso de frente para demostrar inocencia y, al mismo tiempo, exponer lo que describe como una red de protección política.
La audiencia de declaración de imputado avanza en la CSJ con Cardona y otros cuatro involucrados compareciendo ante el juez. Mientras tanto, el Ministerio Público sigue investigando un posible esquema más amplio de malversación, en un caso que ha reavivado el debate sobre corrupción, transparencia y posibles influencias en la justicia hondureña.
















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