Pescadores sureños en crisis entre la escasez y la naval nicaragüense

En la zona costera del municipio de Marcovia, Choluteca en el sur de Honduras, la vida de los pescadores artesanales se ha convertido en una lucha constante por sobrevivir. Durante este año, quienes dependen del mar para llevar alimento a sus hogares denuncian una serie de abusos en las aguas del Golfo de Fonseca, donde las faenas de pesca se han vuelto cada vez más riesgosas.

Los pescadores relatan que la situación ha cambiado drásticamente en comparación con décadas pasadas, cuando la actividad les garantizaba sustento. Hoy, la amenaza no solo proviene de la escasez de producto, sino también de los constantes enfrentamientos con la Fuerza Naval de Nicaragua, a quienes acusan de interceptarlos en altamar, confiscar sus embarcaciones y despojarlos de sus herramientas de trabajo. En algunos casos, aseguran haber sido detenidos de manera ilegal, trasladados a territorio nicaragüense y privados de su libertad durante varios días.

Los testimonios coinciden en que los abusos incluyen maltratos físicos, robo de motores, redes y tarrayas, así como la pérdida total de sus lanchas. Cada red de pesca tiene un costo que oscila entre 15 mil y 25 mil lempiras, y en una sola jornada pueden llegar a perder hasta tres unidades, lo que significa un golpe económico irrecuperable. En ocasiones, flotillas completas de pescadores, con hasta 30 lanchas, han sido atacadas en un mismo día, dejando a decenas de familias sin herramientas para continuar trabajando.

La ausencia de la Fuerza Naval hondureña en estas aguas ha sido señalada como un factor que agrava la crisis, ya que los pescadores aseguran no recibir ningún tipo de protección ni acompañamiento. Afirman que, al momento de los ataques, deben abandonar sus redes y huir para evitar ser capturados, lo que implica pérdidas económicas inmediatas y una creciente sensación de desamparo.

Ante este panorama, los pobladores de comunidades como Cedeño, Delgaditos, La Reina y La Calleja insisten en que no cuentan con apoyo de ninguna autoridad y que sus denuncias no han tenido respuesta. La falta de seguridad y la inacción gubernamental han dejado a la pesca artesanal sumida en una crisis que pone en riesgo el sustento de cientos de familias en el Golfo de Fonseca.

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