Tras varios días de intensa búsqueda, familiares de Olvin Javier Guillén Ramos, de 38 años, encontraron su cuerpo sin vida la mañana de este jueves en una zona ribereña del río Sampile, en Choluteca. El hombre había desaparecido desde el sábado anterior, cuando salió de su casa alrededor de las 3 de la tarde y no regresó.
Héctor Alexis Ramos, tío de la víctima, relató que la familia se alarmó el domingo al no tener noticias de él y comenzaron a buscarlo en hospitales, centros de rehabilitación y comisarías. Desde el lunes iniciaron rastreos por montes, calles, cunetas y el río, con el apoyo de vecinos de la galera y otros sectores cercanos. La búsqueda se intensificó tras recibir información de un conocido que lo había visto pasar por la zona a pie.
El padre de la víctima, explicó que su hijo vivía en las Colinas, cerca de La Hermosa, consumía drogas pero no salía a buscarlas fuera de casa, ya que las adquiría y regresaba. Señaló que Olvin realizaba trabajos ocasionales para sostener su vicio y que, pese a los consejos familiares, no los seguía. Destacó que el hallazgo permite dar una sepultura digna al joven, quien deja dos hijas pequeñas al cuidado de la abuela.
Don Erasmo, vecino y participante en la búsqueda, describió el momento del descubrimiento. Indicó que la familia había revisado el área previamente, pero decidieron escarbar en un punto sospechoso donde la tierra parecía removida. Encontraron el cuerpo semienterrado en un hoyo de aproximadamente cinco o seis cuartas de profundidad, con evidentes signos de violencia: la cara golpeada, posiblemente con piedras, y señales de que le habían sacado los ojos. El cadáver estaba doblado, con las manos atadas hacia atrás. Erasmo mencionó que el agujero parecía preparado con anticipación y que usaron herramientas como una piocha.
La madre de Olvin, recordó que su hijo salió el sábado a las 8 de la mañana a trabajar, regresó a la casa cerca de la 1:40 de la tarde y fue visto por última vez alrededor de las 3 de la tarde, a media cuadra de su vivienda. Se dedicaba a lavar carros por las noches y realizar oficios para los vecinos. Tanto ella como otros familiares coincidieron en que Olvin no tenía enemistades conocidas y era una persona humilde que no se metía con nadie.
Las primeras investigaciones de la Policía Nacional indican que se trata de un crimen con saña. El cuerpo presentaba múltiples laceraciones, golpes y signos de violencia extrema, además de encontrarse en avanzado estado de descomposición tras varios días de haber sido asesinado. Las autoridades confirmaron que la víctima ya había sido reportada como desaparecida y contaba con antecedentes en sus bases de datos por diferentes delitos. Sin embargo, los familiares trasladaron el cuerpo a su casa antes de que se realizara la autopsia correspondiente.
La familia, destrozada por el hallazgo, clama justicia ante un crimen que consideran planificado y cruel, mientras las autoridades continúan las diligencias para identificar a los responsables y esclarecer el móvil del asesinato.

















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