Los vendedores informales de comida en la ciudad de Choluteca continúan absorbiendo los incrementos en los precios de los insumos esta semana, manteniendo estables los precios de las baleadas un platillo típico y popular en la dieta básica de los hondureños, a pesar de las alzas de precios de la harina, quesillo, queso seco, tomate, chicharrón, naranja y otros ingredientes básicos para hacerlas, esto por los incrementos descomunales en los precios de los combustibles en consecuencia por la situación geopolítica mundial en el medio oriente.

En una entrevista realizada este lunes por Metro TV, la vendedora conocida popularmente como «Blanquita», con varios años vendiendo baleadas en la ciudad de Choluteca, relató el esfuerzo diario que realizan para no trasladar el aumento directamente a los consumidores, muchos de ellos clientes habituales de bajos recursos.
“Estamos haciendo el esfuerzo, como dice la palabra de Dios, haciendo la voluntad que Papito Dios nos da. Pero esto entre más días va peor”, expresó Blanquita. Detalló los incrementos concretos: el quesillo pasó de L70 a L95 por libra, el queso seco de L90 a L130, y una naranja ya cuesta L8 (lo que hace difícil mantener el jugo de naranja en L30). “Me da pesar pedirles L30 porque una naranja no da ni un jugo completo”, agregó.

La comerciante atribuyó el encarecimiento generalizado al alza en los combustibles —que impacta en el transporte de mercancías— y a la situación económica desde el inicio del nuevo gobierno de Nasry Asfura. “Todo ha trepado de una manera muy fuerte, demasiado. Ya no podemos. Los negocios están malísimos, hay días que me regreso con todo mi producto porque se arruina y no se puede vender al día siguiente”, lamentó.

Blanquita explicó que muchos vendedores “arañan” para pagar compromisos, abonan deudas y piden esperas a proveedores, pero reconoció que hay momentos en que “dan ganas de llorar en los negocios”. Señaló que la gente compra menos por falta de empleo y poder adquisitivo, lo que agrava la cadena: “No hay apoyo de nada, no sé qué podemos hacer”.
A pesar de las dificultades, decidió no subir precios esta semana para proteger el bolsillo de los clientes y explicó que los mantiene de la siguiente manera:
- Baleada sencilla: L30
- Con huevo: L50
- Con pollo: L70
- Tortillas con quesillo: L50
- Yuca con chicharrón: L80
- Morro: L20
- Jugo de naranja: L30 (al único que le aumentó)
La vendedora invitó a la población a visitar su puesto: “Aquí los esperamos con baleadas con pollo, huevo, sencilla, tortillas con quesillo, panqueques naturales, rico morro y yuca con chicharrón. Excelente atención y productos de calidad”.
El relato de Blanquita refleja la realidad de cientos de vendedores informales en Choluteca y otras ciudades hondureñas, quienes absorben costos para mantener el acceso a alimentos básicos en un contexto de inflación impulsada por combustibles (con alzas semanales en marzo 2026 pese al subsidio temporal del gobierno del 50 %).
La situación hace que la población exija medidas más contundentes por parte del gobierno de Nasry Asfura para aliviar la presión en la cadena productiva para que el «golpe» se sienta menos para los hondureños.


















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