La Armada francesa decomisó 4.87 toneladas de cocaína en un operativo antidrogas realizado en el Pacífico Sur, en aguas cercanas a la Polinesia Francesa. La droga, valorada en millones de dólares en el mercado internacional, tenía como presunto destino final Australia, según confirmaron autoridades francesas y fuentes hondureñas involucradas en la investigación.
El decomiso ocurrió el 16 de enero de 2026, tras una operación de vigilancia internacional que involucró recursos significativos de las fuerzas armadas francesas, incluyendo el guardacostas y helicópteros para el abordaje en alta mar. La embarcación interceptada era un barco pesquero identificado como “Raider” (o “Rider” en algunas referencias), registrado inicialmente bajo bandera hondureña y posteriormente cambiado a bandera de Togo. A bordo viajaban 11 tripulantes: 10 ciudadanos hondureños y un ecuatoriano, todos detenidos durante la interdicción.

La Marina Mercante de Honduras, a través de Walter Azzad, confirmó que la nave zarpó desde Honduras alrededor del 28 de noviembre de 2025 con tripulación nacional, cruzó el Canal de Panamá y continuó su ruta hacia el Pacífico con rumbo a Australia.
Francia calificó el hallazgo como un récord en la región para decomisos de este tipo. Las autoridades francesas indicaron que no procesarán penalmente a la tripulación en territorio galo, pero dejaron abierta la posibilidad de que Honduras y Ecuador —países de origen de los detenidos— inicien acciones judiciales en sus respectivas jurisdicciones. Honduras ya colabora en la investigación para esclarecer la ruta, el origen de la carga y posibles redes involucradas.
Este golpe al narcotráfico resalta la creciente utilización de rutas marítimas transpacíficas para el trasiego de cocaína desde América Latina hacia mercados de alto valor como Australia, donde los precios de la droga son significativamente más elevados. Medios locales hondureños y agencias internacionales como AFP reportaron el caso como uno de los mayores decomisos recientes en el Pacífico Sur.
La noticia ha generado preocupación en Honduras por la participación de nacionales en operaciones de este calibre, en un contexto donde el país enfrenta desafíos persistentes en materia de crimen organizado y tráfico de drogas. Las autoridades hondureñas aún no han emitido un pronunciamiento oficial detallado sobre medidas contra los tripulantes detenidos.
















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