Nasry Asfura, presidente electo de Honduras, sostuvo reuniones clave en Washington, EEUU, con representantes del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Comité Judío Americano (AJC), centradas en cooperación internacional y áreas estratégicas de interés mutuo.
Estos encuentros, realizados entre el 12 y 13 de enero de 2026 como parte de su primera gira internacional antes de la toma de posesión el 27 de enero, buscan asegurar financiamiento, asistencia técnica y alianzas bilaterales para impulsar el desarrollo hondureño.
Enfoque con el BID y Banco Mundial
Con el BID, Asfura dialogó con vicepresidentes Ana María Ibáñez y Jordan Schwartz sobre prioridades como infraestructura, agricultura y desarrollo de habilidades, continuando conversaciones iniciadas con el presidente Ilan Goldfajn para generar empleo y crecimiento económico.
El Banco Mundial, representado por su presidente Ajay Banga, ofreció respaldo en estabilidad macroeconómica, reducción de pobreza, programas sociales y desarrollo energético, estableciendo canales directos de financiamiento previo a la transición. Ambos organismos reafirmaron su compromiso con la nueva administración, destacando líneas de crédito y asistencia técnica.
Diálogo con el Comité Judío Americano
El encuentro con Dina Siegel Vann, directora del AJC, y Daniela Greene, directora adjunta, incluyó a la canciller entrante Mireya Agüero y abordó fortalecimiento de lazos con Estados Unidos e Israel en temas diplomáticos y proyectos conjuntos. Esta reunión anticipa la visita de Asfura a Israel, enfocada en tecnología agrícola, manejo hídrico, seguridad y ciberseguridad, ante desafíos climáticos en Honduras. El AJC expresó disposición para colaborar en modernización institucional y desarrollo sostenible.
Contexto de la gira
Estos diálogos complementan reuniones previas con el secretario de Estado Marco Rubio, la congresista María Elvira Salazar y figuras ligadas a Israel, enfatizando seguridad regional, extradiciones, migración y atracción de inversiones. La agenda responde a la necesidad de contrarrestar incertidumbres postelectorales y reactivar alianzas internacionales tras las elecciones del 30 de noviembre de 2025. Analistas destacan su rol en alinear Honduras con prioridades del gobierno Trump para estabilidad hemisférica.

















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