El modesto Albacete Balompié, colista peleando por la permanencia en Segunda División, protagonizó una de las mayores sorpresas de la historia reciente del fútbol español al eliminar al Real Madrid por 3-2 en los octavos de final de la Copa del Rey 2025-26, disputado en el Estadio Carlos Belmonte.
El encuentro marcó el debut oficial de Álvaro Arbeloa como entrenador del primer equipo merengue, apenas un día después de asumir el cargo tras la destitución de Xabi Alonso (ocasionada por la derrota en la final de la Supercopa ante el Barcelona). Sin embargo, lo que prometía ser un estreno ilusionante se convirtió en una noche de pesadilla para el club blanco, que suma su segundo título perdido en apenas cuatro días.

El partido estuvo marcado por una densa niebla que complicó la visibilidad en los primeros 20 minutos, pero el Albacete no necesitó de excusas meteorológicas para brillar. Javi Villar, ex canterano madridista, adelantó a los locales con un potente cabezazo en el minuto 42 tras un centro preciso.
Ya en el descuento del primer tiempo, el joven Franco Mastantuono igualó el marcador para el Real Madrid con un remate certero que parecía devolver la calma a los visitantes (1-1, 45+3′).

En la segunda mitad, el Albacete dio el golpe definitivo. El experimentado Jefté Betancor (32 años y con un largo recorrido por varios clubes) aprovechó errores defensivos y marcó el 2-1 en el minuto 82 con un remate cruzado que silenció momentáneamente a los merengues.
Cuando todo parecía encaminado a la prórroga, Gonzalo García rescató un empate agónico para el Madrid en el minuto 91 con un remate de cabeza a la salida de un córner (2-2), desatando la euforia parcial en el banquillo blanco.
Pero la fiesta duró apenas tres minutos. En la última jugada del partido (minuto 94), Jefté Betancor volvió a aparecer como héroe local con un golazo de vaselina que superó a Lunin y desató la locura en las gradas del Carlos Belmonte: 3-2 definitivo.

El Albacete, que había eliminado previamente al Celta en penaltis, logra así su victoria más importante en su historia y avanza a cuartos de final. Para el Real Madrid, la eliminación representa un golpe durísimo en medio de una crisis institucional y deportiva: sin Supercopa y ahora fuera de la Copa en una ronda temprana.
Arbeloa, visiblemente afectado, asumió toda la responsabilidad en rueda de prensa:
“Si alguien es culpable de esta derrota soy yo. Los jugadores se esforzaron, querían ganar y no les puedo reprochar nada. Tengo que agradecerles la bienvenida y ahora toca recuperarles anímica y físicamente para el sábado”.

El próximo desafío para el técnico salmantino será el sábado en el Santiago Bernabéu ante el Levante, donde el madridismo exigirá respuestas inmediatas.
El Carlos Belmonte, anoche, no fue solo un estadio: fue testigo de una gesta manchega que quedará grabada para siempre en la memoria del fútbol español.























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