La magistrada Rebeca Ráquel Obando, quien hasta ayer ocupaba la presidencia de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), explicó públicamente los motivos de su renuncia irrevocable al cargo, presentada el miércoles 25 de marzo de 2026.
En un mensaje difundido tras su salida, Obando afirmó que tomó la decisión “en un contexto complejo para el país y sus instituciones”, con el propósito principal de preservar la estabilidad y evitar que el Poder Judicial se viera arrastrado a una confrontación política que no beneficia a la ciudadanía hondureña.
“He presentado mi renuncia a la presidencia del Poder Judicial con el propósito de preservar la estabilidad y evitar que la justicia se vea arrastrada a una confrontación que no beneficia a la ciudadanía”, expresó la ahora ex presidenta de la CSJ.
Además, hizo un llamado a fortalecer las instituciones y a cuidar la justicia sin temor, defendiendo que durante su gestión actuó siempre con apego a la Constitución y las leyes. Calificó como “injustos” los señalamientos en su contra y deseó éxito a su sucesor, el magistrado Wagner Vallecillo, quien asumió la presidencia del Poder Judicial.
Contexto de la renuncia
La dimisión de Obando se produjo en medio de fuertes presiones políticas en el Congreso Nacional, que había aprobado un decreto que transfería facultades de la presidencia de la CSJ al pleno de la Corte. Aunque no renunció a su cargo como magistrada propietaria, su salida de la presidencia se interpreta como un intento por evitar un posible juicio político y resguardar la independencia del órgano judicial en un momento de tensión institucional.
La renuncia fue aceptada por el Congreso Nacional, marcando un cambio significativo en la dirección del Poder Judicial.

Mensaje final
En su pronunciamiento, Obando agradeció el apoyo recibido y reafirmó su compromiso con el fortalecimiento del Estado de Derecho. “La justicia y el respeto no son privilegios, son derechos de todos y todas”, es el tono que ha resonado en sus declaraciones, similar al espíritu de otros llamados recientes en el país por el respeto a las instituciones.
Hasta el momento, el pleno de la Corte Suprema de Justicia continúa funcionando bajo la nueva presidencia, mientras el país observa de cerca cómo se desarrollan los acontecimientos en el órgano encargado de impartir justicia.
Este hecho se suma a la serie de movimientos institucionales que han marcado la agenda política hondureña en las últimas semanas.
















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