Economistas y analistas hondureños alertan que la escalada bélica en Medio Oriente, particularmente el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán —con bombardeos, cierre parcial del Estrecho de Ormuz y destrucción de infraestructuras clave—, está impulsando una “burbuja” inflacionaria temporal en Honduras debido a la dependencia total del país en importaciones de petróleo y derivados.
La exdirectora ejecutiva del Consejo Nacional de Inversiones (CNI), Jacqueline Foglia, explicó que el conflicto en zonas petroleras genera un incremento en el precio internacional del crudo, que se traslada directamente al costo de los carburantes en bomba y, posteriormente, a toda la economía mediante el alza en transporte, producción y bienes básicos.

“Honduras depende al 100 % de la importación de combustibles para movilidad e industria; esto afecta toda la cadena de suministros y genera inflación importada que impacta productos de la canasta básica”, señaló Foglia en declaraciones recientes. Agregó que se espera que sea una “pequeña burbuja” temporal, pero advirtió sobre el riesgo de disrupciones profundas si el conflicto se prolonga, similar a crisis energéticas históricas.
El economista del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), Mario Palma, coincidió en que el impacto en el suministro de petróleo y rutas comerciales globales genera presiones inflacionarias evidentes. “El aumento en combustibles afecta el transporte de mercancías y personas, eleva costos de producción empresarial y presupuestos familiares”, indicó Palma, destacando que la inflación importada se filtra rápidamente en una economía como la hondureña.

Otros especialistas, como Renán Barahona y José Luis Moncada, han advertido que la situación es “crítica” en el corto plazo, con posibles alzas sustantivas en precios si se agrava la crisis geopolítica. Moncada mencionó el riesgo de que la inflación supere proyecciones del Banco Central de Honduras (alrededor del 4 % anual), alcanzando o superando el 5 % en meses si persisten las tensiones.
Académicos de la UNAH, como Juan Umanzor y Henry Rodríguez, estiman que cada incremento de 10 dólares por barril en el WTI golpea la balanza comercial hondureña en 150-200 millones de dólares anuales; desde el inicio del conflicto, el barril ha subido más de 16 dólares, acumulando una factura significativa.
Medidas gubernamentales y contexto actual
Ante el alza internacional, el Gobierno de Honduras anunció un mecanismo de apoyo temporal: asume el 50 % del incremento en precios de combustibles para la semana del 16 al 21 de marzo. Para gasolina regular, el ajuste internacional fue de L6.24 por galón, y el Estado absorbe L3.12; para diésel, L11.60 por galón con subsidio de L5.80. Esto representa un costo aproximado de L49.8 millones semanales para el erario (L199 millones mensuales), destinado a amortiguar el impacto en familias y sectores productivos.
Los precios de combustibles subieron entre 4 y 10 lempiras por galón en la última semana, atribuidos directamente a la “prima de riesgo geopolítico” por el conflicto. El barril de petróleo superó niveles altos, impulsado por interrupciones en rutas clave y destrucción de instalaciones.
Expertos coinciden en que, aunque el Gobierno mitiga parte del golpe con subsidios focalizados, una prolongación del conflicto podría desestabilizar precios de alimentos, energía eléctrica, transporte y bienes esenciales, afectando especialmente a hogares de bajos ingresos. Recomiendan preparación de planes anticrisis, subsidios focalizados y mecanismos de estabilización para evitar una espiral inflacionaria mayor. El Banco Central de Honduras monitorea la situación, pero las proyecciones podrían ajustarse al alza si persisten las tensiones en Medio Oriente.

















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