La selección de Irán no participará en la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá a partir del 11 de junio. El ministro de Deportes iraní, Ahmad Donyamali, confirmó la decisión en declaraciones televisivas, argumentando que «no existen condiciones» para competir debido al conflicto bélico en Medio Oriente, que incluye ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra el país, y la muerte del líder supremo Ali Jamenei.
«Dado que este gobierno corrupto ha asesinado a nuestro líder, no tenemos condiciones para participar en el Mundial», afirmó Donyamali, citando la imposibilidad de viajar a territorio estadounidense —donde Irán tenía programados sus tres partidos de la fase de grupos en el Grupo G: contra Nueva Zelanda (15 de junio en Los Ángeles), Bélgica (21 de junio en Los Ángeles) y Egipto (26 de junio en Seattle)— en medio de la escalada militar y tensiones diplomáticas.

La Federación Iraní de Fútbol (FFIRI), presidida por Mehdi Taj, había expresado previamente dudas sobre la viabilidad de la participación, señalando que «no se puede esperar con esperanza» al torneo tras los recientes acontecimientos. Aunque no se ha presentado una solicitud formal de retiro ante la FIFA hasta el momento, las declaraciones oficiales del gobierno y la federación indican que la decisión es definitiva.

Irán había clasificado directamente al Mundial 2026 —el más grande de la historia con 48 equipos— tras dominar las eliminatorias asiáticas (AFC), donde finalizó líder de su grupo con figuras como Mehdi Taremi y Sardar Azmoun. Esta sería la séptima aparición del Team Melli en Copas del Mundo (tras Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022), pero la primera en la que factores geopolíticos externos impiden su presencia.

La FIFA, según su reglamento (artículo 6.7), tiene discreción total para manejar la retirada: puede sustituir a Irán por otra selección (probablemente de la misma confederación asiática, con Irak como uno de los candidatos más mencionados), ajustar el grupo a tres equipos o tomar otras medidas. En caso de retiro unilateral, Irán enfrentaría multas económicas significativas (entre 275.000 y 555.000 euros, según el momento de la decisión), devolución de fondos recibidos y posibles sanciones deportivas adicionales, como suspensiones en torneos futuros.
El retiro de Irán genera incertidumbre en el Grupo G y obliga a la FIFA a actuar rápidamente, con menos de tres meses para el inicio del torneo. La organización ha reiterado su compromiso con la realización del evento, pero el conflicto ha puesto en jaque la participación de una de las selecciones clasificadas, en un hecho inédito en la era moderna del fútbol mundial.

















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