El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia general que permite, de manera temporal y por un período de 30 días, la compra y venta de petróleo crudo ruso y productos petrolíferos que ya se encuentran cargados en buques en alta mar. La medida, anunciada el jueves 12 de marzo de 2026, aplica exclusivamente a cargamentos cargados a más tardar a las 12:01 a.m. (hora del Este) del 12 de marzo, y estará vigente hasta la medianoche del 11 de abril de 2026.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, justificó la decisión como una acción «estrechamente delimitada y de corto plazo» destinada a «ampliar el alcance global del suministro existente» y promover la estabilidad en los mercados energéticos mundiales. Esta autorización surge en medio de una fuerte escalada en los precios del crudo, que superaron los 100 dólares por barril, provocada por la guerra en curso entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha generado disrupciones en el suministro global y tensiones en el estrecho de Ormuz.

La licencia no autoriza nuevos envíos de petróleo ruso ni levanta de forma permanente las sanciones impuestas a Moscú desde la invasión a Ucrania en 2022. Se estima que podría afectar entre 100 y 128 millones de barriles de crudo ruso actualmente «varados» en el mar debido a las restricciones previas, lo que equivale aproximadamente a un día de producción mundial. Según Bessent, la medida no generará beneficios financieros significativos para el gobierno ruso.
La decisión ha generado reacciones mixtas. Mientras Moscú la ha recibido con aprobación, aliados europeos como Ucrania y Alemania han criticado la medida. El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy advirtió que esta flexibilización podría proporcionar a Rusia alrededor de 10 mil millones de dólares adicionales para financiar su guerra. Líderes europeos la han calificado como un paso equivocado que debilita la presión sobre Moscú.

Esta no es la primera excepción reciente: a principios de marzo, Washington ya había otorgado una exención similar de 30 días específicamente para que India comprara petróleo ruso varado, en un contexto de volatilidad energética derivada del conflicto en Oriente Medio. La administración actual, bajo el presidente Donald Trump, ha enfatizado que estas acciones buscan mitigar el impacto en los precios de la energía y evitar un colapso mayor en los mercados globales.





















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