El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró este martes que hoy será “una vez más nuestro día más intenso de ataques dentro de Irán”, marcando un nuevo pico de intensidad en la campaña militar que Washington y sus aliados —principalmente Israel— llevan a cabo contra el país persa desde hace diez días bajo la denominada Operación Epic Fury.
En una conferencia de prensa en el Pentágono, Hegseth afirmó que la jornada involucrará “la mayor cantidad de cazas, la mayor cantidad de bombarderos y la mayor cantidad de ataques”, respaldados por inteligencia “más refinada y mejor que nunca”. El funcionario enfatizó que Irán “está solo y está perdiendo gravemente” en el día 10 del conflicto, destacando una reducción drástica en la capacidad de respuesta iraní: los lanzamientos de misiles balísticos han caído un 90 % y los de drones un 83 % desde el inicio de las operaciones.
Las declaraciones de Hegseth coinciden con reportes de explosiones en Teherán y otras zonas de Irán, donde testigos y periodistas locales describen oleadas de bombardeos aéreos intensos durante la madrugada y mañana del martes. Fuentes en la capital iraní, citadas por agencias internacionales como BBC Persian y AFP, confirmaron múltiples detonaciones en áreas urbanas, aunque no se han proporcionado detalles oficiales sobre objetivos específicos ni bajas civiles en esta fase.

El anuncio se produce en medio de un intercambio de amenazas entre Washington y Teherán. Por un lado, el presidente Donald Trump ha enviado mensajes mixtos: el lunes sugirió que la guerra podría terminar “pronto” y que el conflicto sería una “excursión corta”, pero advirtió que si Irán bloquea el flujo de petróleo en el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos respondería “veinte veces más fuerte”. Irán, por su parte, ha rechazado cualquier negociación y ha prometido continuar sus ataques retaliatorios contra Israel y objetivos en el Golfo, mientras su liderazgo insiste en que será Teherán quien determine el fin de la guerra.
Hegseth reiteró que el ritmo y la duración del conflicto dependen del control del presidente Trump, quien “tiene el acelerador”, y subrayó que las fuerzas estadounidenses buscan neutralizar las capacidades de misiles, la base industrial de defensa y la marina iraní. El secretario también acusó a Irán de usar instalaciones civiles como escuelas y hospitales para lanzar misiles, responsabilizándolos por cualquier daño colateral.

Hasta el momento, el conflicto ha causado cientos de muertes —más de 1.245 civiles reportados por organizaciones como HRANA en Irán, incluyendo niños—, y ha generado una crisis en los mercados energéticos globales por el riesgo de interrupciones en el suministro de petróleo. La Agencia Internacional de Energía (IEA) convocó reuniones de emergencia ante el deterioro de las condiciones del mercado.
La Casa Blanca y el Pentágono insisten en que la operación no será “interminable” y que Estados Unidos puede sostenerla el tiempo necesario, pero las declaraciones de este martes indican una escalada significativa en las próximas horas, con el potencial de profundizar la crisis en Medio Oriente.





















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