Un choque frontal entre dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Córdoba, España, el 18 de enero de 2026, se convierte en uno de los peores desastres ferroviarios del país, con 39 fallecidos confirmados y más de 150 heridos hasta la mañana del lunes 19.
El accidente ocurrió a las 17:45 horas cerca de la estación de Adamuz, cuando el tren Iryo (procedente de Málaga con 237 pasajeros hacia Madrid) descarriló a unos 200 km/h en la recta recién renovada por Adif (700 millones de euros en mayo 2025), invadiendo la vía contraria donde circulaba el AVE Renfe (Sevilla-Huelva con 189 ocupantes); los coches centrales del Iryo se retorcieron e impactaron, causando un amasijo de metal y fuego inicial.

Hasta las 9:00 AM del 19 de enero, el balance oficial es de 39 muertos (28 en el Iryo y 11 en Renfe), 152 heridos: 5 en estado crítico, 24 graves (todos UCI), 123 menores y 12 niños hospitalizados; se identificaron 35 cuerpos durante la noche, con labores de rescate completadas gracias a grúas pesadas y 200 bomberos.
El ministro de Transportes Óscar Puente llegó al lugar a las 19:00 para coordinar con Protección Civil, el 112 andaluz y el presidente Juanma Moreno; Pedro Sánchez expresó condolencias y decretó tres días de luto nacional desde el 20 de enero, suspendiendo toda la red AVE Madrid-Andalucía con desvíos por bus.

El Iryo (modelo S-112 de 2022, revisado el 15 de enero) transportaba familias, turistas y ejecutivos; testigos describen «temblores violentos» antes del descarrilamiento sin alertas del sistema de frenado ERTMS; Renfe confirma cero fallos en mantenimiento, pero sindicatos exigen autopsia técnica urgente.
La vía, en una curva de 1.200 metros, queda acordonada para peritos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que analiza cajas negras; Iryo y Renfe abrieron líneas de ayuda (900 390 392 y 902 320 320), mientras aeropuertos andaluces colapsan por desvíos; expertos apuntan a posible fallo en anclajes de vía pese a inversiones recientes.






















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