La Asamblea Nacional Popular (ANP) de China aprobó este jueves el esquema del XV Plan Quinquenal para el desarrollo económico y social nacional, que abarcará el período 2026-2030. El documento, ratificado con 2.758 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones durante la sesión de clausura de la cuarta reunión anual de la ANP en el Gran Palacio del Pueblo, marca las prioridades estratégicas de la segunda economía mundial en un contexto de tensiones geopolíticas y desafíos internos.
El nuevo plan quinquenal enfatiza el impulso al consumo interno como motor clave del crecimiento, buscando elevar significativamente la contribución del gasto de los hogares al PIB —actualmente alrededor del 40%— y fortalecer la demanda doméstica dentro del marco de la «doble circulación». Este enfoque responde a la necesidad de reequilibrar la economía tras años de dependencia de las exportaciones y la inversión, especialmente ante la desaceleración del consumo post-pandemia y presiones externas como las restricciones comerciales.

Otro pilar fundamental es la autosuficiencia tecnológica y científica, elevada a prioridad estratégica en medio de la rivalidad con Estados Unidos en sectores críticos. El plan impulsa avances en innovación original, investigación básica y «nuevas fuerzas productivas de calidad», con énfasis en áreas como inteligencia artificial, computación cuántica, semiconductores avanzados, biomanufactura, interfaces cerebro-computadora y manufactura inteligente.
Se espera que el gasto en I+D crezca al menos un 7% anual, alcanzando cerca del 3,2% del PIB para 2030, con el objetivo de reducir la dependencia de suministros extranjeros y convertir a China en líder global en tecnologías emergentes.

El XV Plan Quinquenal también incluye metas de desarrollo de alta calidad, como la modernización industrial, la expansión de energías no fósiles (hasta el 25% del mix energético), la reducción de la intensidad de carbono y el fortalecimiento de un mercado nacional unificado para superar barreras provinciales y «feudalismo económico». Aunque no se fijó un objetivo numérico estricto de crecimiento del PIB para el quinquenio, analistas anticipan un rango anual de 4,5% a 5% para 2026, priorizando calidad sobre velocidad.

La aprobación del plan llega en un momento clave: sirve de puente hacia la modernización socialista básica para 2035 y refuerza la visión de Xi Jinping de resiliencia nacional frente a «cambios no vistos en un siglo». Expertos destacan que, lejos de aislarse, la autosuficiencia tecnológica busca generar nuevas oportunidades de colaboración internacional en innovación y mercados, mientras el énfasis en el consumo abre puertas a bienes y servicios de alta calidad globales.

El documento aprobado hoy establece las directrices generales; detalles más específicos se esperan en implementaciones sectoriales durante los próximos meses. Con este blueprint, China busca consolidar su transición hacia un modelo de crecimiento más equilibrado, innovador y autosuficiente en la próxima década.
















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