Una joven de 25 años con el nombre de Ana Ochoa, fue víctima de una brutal agresión sexual y física en el centro de Choluteca, cuando se dirigía a comprar chuletas con su hermano en la madrugada del domingo al lunes. Tres hombres desconocidos, que al parecer se encontraban bajo los efectos de las drogas, los interceptaron cerca de un puente, los amarraron y los trasladaron a una casa abandonada donde los atacaron con los picos de tres botellas rotas. La mujer sufrió múltiples cortes en el pecho, la cabeza y otras partes del cuerpo, además de la violación grupal, mientras que su hermano también fue golpeado y herido.
En una entrevista exclusiva con METRO TV, la víctima todo ocurrió alrededor de las dos de la mañana mientras caminaban juntos, los agresores los sorprendieron, les cubrieron la boca y les ataron las manos y los pies. “Yo pedía auxilio, era como las dos de la mañana, pero nadie me escuchaba”, recordó la joven, quien gritaba pidiendo ayuda sin que nadie respondiera.

En un intento desesperado por proteger a su hermano, ella se ofreció a recibir el daño en su lugar, pero los atacantes no se detuvieron y agredieron a ambos. La mujer fue abusada sexualmente y golpeada con los fragmentos de botella hasta quedar inconsciente por la pérdida masiva de sangre.
Tras el ataque, la víctima logró salir arrastrándose de la casa aislada donde la habían dejado. “Yo ya no aguantaba el pecho, ya no podía caminar, yo no podía inspirar, yo caí desmayada del macanazo de sangre que llevó a mi cuerpo”, describió. Fue trasladada de urgencia al Hospital General del Sur, donde parecía que llegaba sin signos vitales. Su hermano también fue agredido y, hasta el momento, se desconoce su paradero; la última información que tiene la familia es que fue visto tirado cerca de la antigua terminal de buses de Choluteca actualmente mercado «El Rápido».

La joven, quien vive sola con su hermano y no cuenta con más familiares, permanece ahora en su casa habitación tras recibir el alta médica hace dos días. Su estado de salud sigue siendo delicado: presenta cortes profundos en la cabeza y el pecho, y los puntos de sutura le serán retirados en aproximadamente entre seis y quince días. A pesar del dolor intenso que le impide dormir por las noches, su principal preocupación no es su propio sufrimiento, sino el de su hermano. “Yo pienso más por él, por eso, por mí no, yo me pongo más triste por esto”, expresó con evidente angustia.

Los tres agresores, a quienes la víctima nunca había visto antes, actuaron con extrema violencia y sin portar armas de fuego; improvisaron los picos de botella en el lugar. La mujer denunció que no había presencia policial en la zona durante el incidente y que la agresión se produjo en un área céntrica de la ciudad, lo que evidencia fallas en la seguridad nocturna de Choluteca.

La sobreviviente exigió justicia a las autoridades: que capturen a los responsables y que paguen por todo el daño causado tanto a ella como a su hermano. “Que los agarren, que lo vaya a llevar al presidio, que paguen todo”, demandó. Mientras tanto, la joven, que antes trabajaba pero ahora se siente incapaz de continuar con su vida normal, recibe una segunda oportunidad de vida, pero con secuelas físicas y emocionales profundas que marcarán su futuro. Este caso se suma a los hechos de inseguridad que afectan a la población de Choluteca, especialmente en horas de la madrugada.

















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