Los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador firmaron el 29 de enero de 2026 el primer Acuerdo sobre Comercio Recíproco en el hemisferio occidental, un pacto histórico que elimina aranceles del 10 % a ciertas exportaciones salvadoreñas hacia el mercado estadounidense y fortalece el intercambio bilateral más allá del tratado CAFTA-DR vigente desde 2006. El acuerdo fue suscrito en Washington por el Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y la ministra de Economía de El Salvador, María Luisa Hayem.
El presidente salvadoreño Nayib Bukele lo anunció en sus redes sociales, calificándolo como un «paso histórico» y destacando que El Salvador se convierte en el primer país del hemisferio en firmar un acuerdo de este tipo con EEUU.

Principales beneficios del acuerdo
- Eliminación de aranceles: Estados Unidos suprime el gravamen del 10 % aplicado a exportaciones salvadoreñas elegibles, especialmente en sectores clave como textiles y prendas de vestir, productos agrícolas no producidos en cantidades suficientes en territorio estadounidense (como ciertos bienes no cultivables o extraíbles localmente), y otros artículos que cumplan con reglas de origen bajo CAFTA-DR.
- Tope arancelario: Para el resto de importaciones salvadoreñas, se establece un máximo del 10 % en aranceles recíprocos, proporcionando mayor predictibilidad y competitividad.
- Compromisos de El Salvador: El país centroamericano acepta estándares estadounidenses en áreas como vehículos, dispositivos médicos, productos farmacéuticos y regulaciones agrícolas. Además, elimina barreras no arancelarias para productos estadounidenses (incluyendo quesos, carnes y otros bienes), facilita la entrada de inversiones en la cadena de suministro de minerales críticos (como renio y silicio, destacados por Bukele), y ofrece condiciones equivalentes en infraestructura energética y telecomunicaciones para empresas estadounidenses.
- Complemento a CAFTA-DR: El pacto moderniza y amplía la relación comercial existente, promoviendo transparencia, facilitación del comercio, protección ambiental, derechos laborales y cooperación en seguridad económica.
El comercio bilateral alcanzó aproximadamente US$10.7 mil millones en 2024, con exportaciones estadounidenses a El Salvador por unos US$6.7 mil millones. Las autoridades esperan que el acuerdo impulse un mayor flujo de inversiones, genere empleo en sectores exportadores y atraiga capital extranjero, especialmente en minería crítica alineada con prioridades de seguridad nacional y transición energética de EE.UU.


El pacto se enmarca en la política de «comercio recíproco» impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que busca equilibrar relaciones comerciales y contrarrestar prácticas no de mercado. Similar marcos se negociaron con otros países como Argentina, Ecuador y Guatemala en noviembre de 2025.
El acuerdo entrará en vigor cinco días después de que ambas partes notifiquen la culminación de sus procedimientos internos, o en una fecha acordada mutuamente. Gremios empresariales salvadoreños han respaldado el pacto, considerándolo un avance para mejorar la competitividad de los exportadores y productores nacionales.
Este logro consolida la estrecha alianza entre Bukele y la administración Trump, extendiéndose a ámbitos económicos, de seguridad y migratorios, y posiciona a El Salvador como un socio estratégico preferente en la región centroamericana.






















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