Ciudad de México, 23 de febrero de 2026. Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más violentos y poderosos de México, fue abatido el domingo 22 de febrero en un enfrentamiento con fuerzas militares en el municipio de Tapalpa, Jalisco.
Este suceso marca un golpe significativo al narcotráfico, tras más de una década de operativos fallidos y una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos por información que llevara a su captura.

El origen de esta figura criminal se remonta a principios de la década de 2010, cuando Oseguera Cervantes, nacido en 1966 en Michoacán, cofundó el CJNG tras una escisión del Cártel del Milenio. Bajo su liderazgo, el CJNG se expandió rápidamente, controlando rutas clave de tráfico de drogas como fentanilo, metanfetaminas y cocaína hacia Estados Unidos, y extendiendo su influencia a través de la violencia extrema, incluyendo ataques a fuerzas de seguridad y civiles.
«El Mencho» se convirtió en el narcotraficante más buscado por México y EE.UU. debido a su rol en el aumento de la violencia en estados como Jalisco, Michoacán y Guanajuato, donde el cártel es responsable de miles de homicidios, extorsiones y enfrentamientos armados. Su elusividad se debía a una red de protección en zonas rurales y urbanas, así como a su bajo perfil público, con escasas fotografías disponibles.

El operativo que culminó en su muerte fue motivado por una intensificación de la estrategia de seguridad del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien priorizó la desarticulación de cárteles de alto impacto. Basado en inteligencia recopilada por el Ejército mexicano, el Centro Nacional de Inteligencia y la Fiscalía General de la República, con apoyo informativo de Estados Unidos, las fuerzas especiales se desplegaron en la sierra de Jalisco.
El domingo 22 de febrero, alrededor de las primeras horas del día, helicópteros de la Fuerza Aérea y unidades de la Guardia Nacional rodearon la zona de Tapalpa, a unos 100 kilómetros al suroeste de Guadalajara. Durante el enfrentamiento, «El Mencho» resultó gravemente herido y fue capturado vivo, junto con la muerte de al menos siete a nueve miembros del CJNG, incluyendo su brazo derecho. Tres soldados mexicanos también resultaron heridos. Mientras era trasladado en helicóptero a Ciudad de México para atención médica, Oseguera Cervantes falleció a causa de las lesiones.

Inmediatamente después del operativo, el CJNG reaccionó con una ola de violencia retaliatoria. En Jalisco y zonas aledañas, como Puerto Vallarta, se registraron narcobloqueos con vehículos incendiados, incendios en autobuses y enfrentamientos armados, lo que interrumpió el tráfico y generó pánico en áreas turísticas. Al menos 25 agentes de la Guardia Nacional murieron en operativos de contención posteriores, destacando la capacidad de respuesta del cártel.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) confirmó la muerte esa misma noche, y la presidenta Sheinbaum elogió la operación en su conferencia matutina del lunes 23 de febrero, enfatizando la «vuelta a la normalidad» y la cooperación bilateral con EE.UU., que celebró el suceso como un avance en la lucha contra el fentanilo.
Este abatimiento representa el golpe más importante contra el crimen organizado desde la captura de Joaquín «El Chapo» Guzmán en 2016, pero expertos advierten que podría desencadenar una fragmentación interna en el CJNG, con posibles guerras por el control que incrementen la violencia en el corto plazo. Las autoridades continúan investigaciones para desmantelar la red financiera y operativa del cártel, mientras la sociedad mexicana observa con cautela los efectos a largo plazo en la seguridad nacional.



















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